Venezuela es el centro del mundo. Allí se decide el futuro de la humanidad. No es exagerado afirmar, que dos proyectos son los que se determinan en este punto geográfico de la América Latina, hoy por hoy.

 

Por un lado, el modelo que no se resigna a fallecer, representado por el imperio norteamericano, pero, que, inexorablemente, tendrá que ser sepultado en el basurero de la historia.

 

Por el otro, el que ha emergido, representado por la patria de Bolívar y Chávez, Venezuela, que le ofrece de comer, empleo y una cultura fuera de serie, a todos los humanos, sin excepción.

 

El primero, es el de la guerra y la muerte; mientras que, el segundo, es la paz y la vida.

 

La guerra y la muerte, todos lo sabemos, es la destrucción. La paz y la vida, sin duda, edifican y construyen.

 

 Venezuela en estos momentos está siendo agredida, grotesca y burdamente agredida. Estados Unidos pretende derrocar al gobierno democrático conducido por el Presidente Nicolás Maduro, usando métodos golpistas, fascistas y criminalmente violentos.

 

La dictadura mediática, donde está televisa, televisión azteca y otros, se dan gallo, difundiendo mentira tras mentira. Los pueblos, entre ellos, el nuestro, el pueblo mexicano, cada día, les cree menos.

 

Con unidad, lucha y batalla, tal y como lo diseñó Chávez antes de perder la vida y, ahora, como muy acertadamente lo ha expresado el Presidente Nicolás Maduro, se alcanzará la victoria, una victoria más de la Revolución Bolivariana, la cual, será un salto en el tránsito hacia la conformación de una sociedad justa e igualitaria, como la soñó El Libertador.

 

Si; hay unidad en Venezuela; unidad de las fuerzas armadas y la milicia nacional; unidad en el Partido Socialista Unido, el PSUV; unidad en la izquierda toda del país, donde está el histórico Partido Comunista; unidad en el Foro Patriótico, que agrupa a todo el movimiento de masas de la república, así como a las fuerzas antifascistas; unidad del movimiento obrero; unidad del movimiento campesino; unidad del movimiento estudiantil; unidad en el movimiento social y popular de toda Venezuela; todos los sectores, absolutamente todos, apoyando a la Revolución Bolivariana y al gobierno que preside Nicolás Maduro, sucesor y digno heredero del Comandante Eterno Hugo Rafael Chávez Frías, iniciador de este proceso inédito y que está convertido en pieza nodal y fundamental de la Revolución de América Latina, en marcha acelerada y profunda, sin lugar a ninguna duda.

 

El Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, convocó ayer sábado, en el acto multitudinario celebrado en la capital Caracas, a tomar las calles de toda la nación. La toma de las calles es la forma de la lucha del momento más eficaz y oportuna. Los trabajadores venezolanos no le dejarán las calles al fascismo y al imperio. Desde las calles, con un pueblo venezolano movilizado, se defenderá y consolidará esta Revolución que está a la vanguardia de la Revolución Latinoamericana y Caribeña, pero, también, esta Revolución Bolivariana está a la vanguardia de la Revolución popular y democrática en todo el mundo.

 

Los fascistas y el imperio pegaron en tepetate. Creyeron que con los disturbios de esta semana que pasó, harían renunciar al Presidente Maduro. La respuesta del mandatario fue que nunca renunciará y defenderá con todas las fuerzas, de ser preciso con la vida, hasta consolidar y afianzar, este proceso revolucionario en Venezuela que lleva ya década y media, tal y como fue la instrucción y el mandato de Hugo Chávez, antes de morir físicamente.

 

La respuesta del Presidente Maduro es una batalla más que pierde Estados Unidos y es una batalla más que gana la Revolución Bolivariana. Es seguro que así será en el futuro. Las batallas que siguen, las ganará el pueblo de Venezuela, con su gobierno revolucionario-democrático, al frente.

 

Unidad, lucha y batalla, es la fórmula para la victoria en Venezuela. Así ha sido y así será. Ayer con Chávez, hoy con Maduro. O, mejor dicho, con Chávez y Maduro, siempre, hasta la victoria; o, con más claridad y contundencia: con Chávez y Maduro, hasta la victoria siempre, el triunfo está seguro.

 

Venezuela es pieza fundamental para lograr la integración de la América Latina. Pero, una América Latina, sin hambre ni miseria; una América Latina próspera, que ofrezca comida, sustento, techo, seguridad, educación y cultura a todos sus habitantes. Una América Latina, libre de ataduras coloniales e imperiales, soberana e independiente, es lo que persigue y se propone la Venezuela de Chávez y Maduro.

 

Desde Venezuela, hoy, con unidad, lucha, batalla y victoria, se construye no sólo una nación democrática y llena de paz, sino, también, una América Latina y una zona del Caribe, que está siendo ejemplo para el mundo entero, el cual, con sus 7 mil millones de pobladores, tiene todo el derecho de alcanzar una vida plena y cubierta de felicidad.

 

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