Tras la decisión de más de un centenar de dirigentes nayaritas del Partido de la Revolución Democrática (PRD) de impugnar el resolutivo de su dirigencia nacional que no aceptó la alianza con el PAN, a fin de participar en los comicios locales, nos obliga a entrar al debate del interesante y acucioso tema.

 

La política es una ciencia. La política tal y como la definía el dirigente político más destacado de Nayarit, Alejandro Gascón Mercado, es “la ciencia más elevada del pensamiento humano”.

 

La política no es aventura. La política es la herramienta, a través de la cual, se conduce a la sociedad y se transforma la realidad de las regiones y los países. En este caso, desde los palacios municipales y el Poder Legislativo de Nayarit, se puede transformar la vida material y espiritual de todos los habitantes que aquí vivimos, sin exceptuar a uno solo.

 

La política es una actividad que debe guiarse por principios. Éstos, los principios, son básicos en la actividad política. Sin principios no hay moral en la política. Sin moral en la política todo degenera y se hunde en el fango de la corrupción como lo estamos viendo y viviendo en nuestro querido país y en nuestro querido y amado Nayarit.

 

Las grandes transformaciones de la sociedad han partido de principios muy elevados, firmes, sólidos y verticales. Los principios no se negocian. Los principios no son una mercancía, ni están en el mercado para ser comprados como cualquier baratija.

 

La Independencia se hizo a partir de principios. La Reforma también se forjó con principios que enarbolaron los hombres de aquellos tiempos. La Revolución Mexicana se inspiró y fue guiada por principios, al grado que un millón de mexicanos ofrendaron sus vidas por esos elevados principios que se pueden resumir en el lema zapatista de “Tierra y Libertad”. La expropiación petrolera y la Reforma Agraria se guiaron e hicieron a través de principios, que situaban a los intereses superiores de la nación, muy por encima de los privados, por muy poderosos que éstos fueran.

 

En todo proceso histórico, los intereses chocan. Los propietarios de los medios e instrumentos de la producción económica y del cambio, siempre se opondrán a perder sus privilegios. El pueblo trabajador, por contraparte, trabaja y lucha por alcanzar una más justa y equitativa repartición de la riqueza, que le permita resolver sus necesidades básicas. Esta ha sido la lucha de todos los tiempos y, seguirá siendo, entretanto el hombre no alcance la felicidad plena.

 

A través de las diferentes épocas, los dueños del dinero y el capital, se han colocado a la derecha. Los trabajadores del campo y la ciudad, han estado a la izquierda. Los intereses de la derecha y la izquierda, son antagónicos, irreconciliables. Pretender juntar tales intereses, es como querer mezclar el agua con el aceite, lo cual, resulta imposible.

 

Con motivo de la alianza PRD-PAN a fin de participar en los comicios municipales y legislativos de Nayarit, le escuché decir a un nayarita que “la izquierda es la izquierda y la derecha es la derecha; no caza, no checa, una cosa y otra; son dos polos opuestos, dos cosas completamente distintas”. Le doy la razón. Comparto plenamente el criterio, que tiene, indudablemente, bases científicas.

 

El fin es lograr equilibrios en el aparato del Estado, argumentan los teóricos y defensores de la alianza PRD-PAN.

 

La respuesta es simple. No se trata de equilibrios. Aquí se trata de construir un poder diferente y con el PAN adentro no se puede.

 

El PAN es lo mismo que el PRI. Es decir, este sistema está compuesto por dos mitades. Una mitad es el PRI y la otra mitad es el PAN.

 

Una mitad sin la otra, es nada. El PRI sin el PAN, se muere. El PAN sin el PRI, también se muere. Son siameses. Son lo mismo. Los parió la misma madre. Son hijos de la misma madre. Son harina del mismo costal.

 

El PRI y el PAN son como el Partido Republicano y el Partido Demócrata en los Estados Unidos, que sostienen el sistema imperial de la Unión Americana, saqueador de nuestros pueblos y naciones.

 

Nayarit presenta características que nos conducen a que es posible construir un gobierno popular y democrático, al estilo del XXVI Ayuntamiento de Tepic, conducido por el mejor alcalde de México, Alejandro Gascón Mercado. Es más, aquí, de lo que se trata, es continuar aquella magnífica obra política e histórica, la cual, no la hemos vuelto a ver ni a vivir, desde el año de 1973. Tenemos y es urgente retomarla. Es el modelo que puede sacar adelante a Tepic y a todo Nayarit. El Poder Popular es el futuro. El Poder Popular es el camino, esto es, el camino está a la izquierda. El camino de la derecha está lleno de espinas y conduce al infierno y al barranco. La izquierda es el cielo, es, definitivamente, la única salvación de Tepic y de Nayarit.

 

Todavía, estaríamos a tiempo, muy a pesar de los pesares.

 

Justamente, de eso se trata, edificar un gobierno de la izquierda, tal y como lo exige y reclama el pueblo de Nayarit y como ya está ocurriendo en la mayor parte de los países de la América Latina y el Caribe.

 

Pareciera que estos del PRD no se dan cuenta de ello; o, más bien, que trabajan sólo para darle maquilladas a este sistema prianista. Aquí no se trata de maquillar. Aquí se trata de cambios verdaderos, profundos, estructurales y, eso, sólo lo puede hacer y lograr un gobierno de la izquierda, que construya el Poder Popular y, con el PAN, adentro, jamás se podría alcanzar tal objetivo.

 

Las tesis del PAN no son las de la izquierda. Sus teorías son contrarias al interés general. Las tesis del PAN tienen su origen en defender el interés de los particulares, mientras que las tesis de la izquierda, parten de la defensa del interés nacional y popular.

El camino sigue estando a la izquierda.

 

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