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Es una luz para la nación. El Congreso Popular sintetiza la madurez del pueblo mexicano.

 

Reunido en el Monumento a la Revolución de la ciudad de México, el 5 de febrero pasado, al cumplirse 97 años de promulgada nuestra Constitución, el Congreso Popular resolvió el presente y el futuro de México. Interpretó bien la realidad concreta y diseñó el porvenir de la patria.

 

No es exageración. En el Congreso Popular estuvieron representados los 117 millones de habitantes que vivimos aquí, en este país que se llama México.

 

El Congreso Popular representó a toda la nación y a todo el pueblo de México. Fue como el Constituyente de Querétaro de 1917 que representó a toda la nación y a todo el pueblo de México.

 

Cuánta distancia, cuánta diferencia, entre este Congreso Popular y el Congreso que integran diputados federales, senadores y diputados locales que  acabó con la Carta Magna, al abrir de par en par, las puertas para la entrega del petróleo y la industria eléctrica nacional, al capital extranjero.

 

2 mil 500 hablaron y votaron en nombre de 117 millones. Qué bien lo hicieron. La patria se los premiará. Quinientos y, otros tantos, de la llamada Cámara Alta, agregando a los que están en las legislaturas de las entidades de la república, fueron la voz del capital foráneo. Qué mal lo hicieron. La patria ya los condena y los está llamando a cuentas. Su delito: traición a la patria.

 

El Congreso Popular representó a la clase obrera mexicana, igual que al campesinado, así como a todos los sectores productivos de la república, incluyendo a los  empresarios inmersos en el desarrollo nacional.

 

En el Congreso Popular estuvieron muy presentes el millón de muertos que entregaron sus vidas en los campos de batalla de la Revolución Mexicana a lo largo y ancho de nuestro extenso territorio.

 

También estuvieron los obreros de Bellavista, Cananea y Río Blanco, cuna del movimiento que acabó con el régimen feudal representado por las haciendas.

 

Igual, el ideólogo de aquella época, Flores Magón, estuvo muy presente, de cuerpo entero y con su clara sabiduría, en el Congreso Popular del 5 de febrero de 2014.

 

Los parlamentarios y legisladores de Querétaro, integrantes del Constituyente Originario de 1917, presidieron el magno evento convocado y organizado por lo mejor de la intelectualidad mexicana, los cuales, no por ser intelectuales, no se diga, que no representan a obreros y campesinos, más bien, hay que decirlo, ese conjunto de intelectuales y artistas, convocantes del Congreso Popular, representan genuinamente el movimiento obrero y campesino de este país, es decir, representan a todo el pueblo de México.

 

En el Congreso Popular nada está olvidado, nada quedó olvidado. En el Congreso Popular nadie está olvidado, nadie quedó olvidado. La llama que rememora a nuestros héroes, es permanente y eterna. Ello, quedó más que confirmado, en el Congreso Popular que sesionó en el Monumento a la Revolución de la ciudad de México.

 

Convocó al Congreso Popular lo más puro de la intelectualidad mexicana y, por añadidura, se comprobó, una vez más, el poder de las redes, ya que, a través de éstas, se invitó y registró a los participantes, mismos que, en unos cuantos minutos, se contaban por muchos, provenientes de todos los rincones de la nación.

 

En efecto, en muy pocas horas, mexicanos de todos los rumbos de la patria, estaban enlistados. Resultó cierto lo que a alguien le escuché: “la pradera está lista”. Y así fue. Los mexicanos estamos prestos a defender lo que es nuestro.

 

Y es que el petróleo unifica. Allí, en el petróleo, está el hombre de Jiquilpan; allí, en el petróleo, está Lázaro Cárdenas. Él, sigue siendo el líder de México. Se comprobó en el Congreso Popular. La grandeza de Lázaro Cárdenas, es inmensa, se puede decir, es infinita y, lo infinito, es invencible, por tanto Lázaro Cárdenas, es invencible.

 

Fue un acierto de los organizadores hacer el Congreso Popular en el Monumento a la Revolución, justo, donde descansa el General que expropió los hidrocarburos aquel imborrable 18 de Marzo de 1938, pero, que, desde allí, vigila a la nación y defiende el interés de los trabajadores mexicanos.

 

El resolutivo central del Congreso Popular es la revocación de los cambios realizados a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución en diciembre pasado, para que queden con el espíritu que los dejó y redactó el Constituyente Originario de Querétaro, lo cual, significa que el petróleo y la electricidad son propiedad nacional.

 

El del Congreso Popular, es un documento que todos los mexicanos debemos conocer.

 

 

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