Fidel recibió a Peña Nieto por la siempre entrañable hermandad existente entre los pueblos cubano y mexicano.

 

El General Lázaro Cárdenas y el Comandante en Jefe, líder de la Revolución Cubana, simbolizan, resumen y personifican esos indestructibles y eternos lazos, igual que Juárez y Martí.

 

El dirigente del proceso que inició en El Moncada hace 60 años seis meses, sabe con exactitud lo que representa quien hoy está al frente del Estado mexicano, que no es precisamente el interés del país nuestro ni el de las masas trabajadoras mexicanas.

 

Haberlo recibido en su casa de La Habana, muestra a un hombre que ha alcanzado la sabiduría y, se puede definir con precisión, aun sin ser ya el mandatario de la isla, el papel que su persona, su experiencia, su historia y conocimientos, juegan en el concierto de las naciones y en el clima de paz que debe prevalecer en el planeta, como condición indispensable para el impulso de un sano desarrollo en las repúblicas que integran el globo.

 

Por el exilio y la expedición del Granma, luego del asalto al cuartel militar situado en Santiago, al oriente de la más grande de las Antillas, se puede decir que México, no sólo es la segunda patria del principal héroe de la aún hazaña insólita, ya que los cubanos en 2014 nos siguen sorprendiendo y dando ejemplos a la humanidad,  sino, la plataforma que sirvió de catapulta para iniciar la liberación definitiva de la Patria Grande, que lleva por nombre América Latina.

 

Un personaje de la talla universal del General Cárdenas, representando a todo nuestro pueblo mexicano, se anotó en la lista para ir a combatir al invasor en Playa Girón, escribiendo una de las más hermosas páginas de solidaridad en la historia del mundo, contribuyendo así, gloriosa y heroicamente, a que en pocas horas, el imperio yanqui, sufriera una de las más grandes derrotas, cuyo acto, protagonizado por el hombre de Jiquilpan, Cuba lo lleva siempre en su pensamiento y en su corazón, nunca lo ha olvidado y, estamos seguros, jamás lo borrará de su mente.

 

En los primeros años de Revolución, cuando la isla se encontraba excluida por los gobiernos del continente americano, pero muy apoyada por los pueblos de la América Latina, incluyendo las masas trabajadoras de Estados Unidos, Canadá y Alaska, el imperio, que todo lo imponía, manipuló para que, por unanimidad, se expulsara a Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA). No lo logró. México votó en contra de la consigna del gobierno de la Casa Blanca para que el país que había decidido salirse de la órbita yanqui, quedara fuera del organismo continental. Eso lo tiene muy presente el pueblo cubano y. obviamente, Fidel, su genuino representante.

 

En la batalla por terminar el bloqueo económico impuesto por Washington contra la isla, las tradiciones democráticas del pueblo mexicano, se han manifestado con absoluta decisión en el voto a favor de Cuba, en la Organización de Naciones Unidas (ONU), a fin de que el criminal e inmoral acto llegue a su fin y, así, el gobierno de la patria de Martí, impulse con normalidad sus relaciones comerciales, productivas y financieras con todos los países de la tierra, siendo ello, una cuestión elemental, en la democracia que debe prevalecer en las relaciones mundiales. Este aspecto, nada menor, fue causa y estuvo muy presente, en la decisión tomada por el líder de la Revolución Cubana, para recibir al mexicano que iba al frente de la delegación a la Cumbre de mandatarios de la CELAC celebrada hace apenas unas horas en La Habana.

 

Hay que decir, por cierto, que Fidel y Chávez, fueron los personajes centrales que promovieron la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, la CELAC, cuyo organismo está a favor de la paz en nuestra América, paso decisorio para enfrentar con éxito los enormes rezagos sociales que se viven en el continente, en particular la pobreza que azota a millones de pobladores de esta zona del planeta. La unión de la América Latina fue una demanda que siempre ha levantado y abrazado el pueblo mexicano. Hoy se expresa en la CELAC. En torno de este proyecto, ya en marcha, hay muchas tareas por hacer, las cuales, sin duda, serán impulsadas por el gran pueblo mexicano y el magnífico pueblo cubano.

 

Son las razones por las que Fidel recibió a Peña Nieto. Los ganadores de este encuentro son los pueblos mexicano y cubano, por tanto, todos los pueblos de la América Latina.

 

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