En el marco de la sucesión de los poderes legislativo y municipales de Nayarit, el exgobernador Antonio Echevarría Domínguez hizo un comentario que no deja de anonadar, pero que, definitivamente, nos lleva a la conclusión del grado de degeneración al que ha llegado la actividad política, no sólo en nuestro estado, sino en la república entera.

 

Dijo que únicamente “los pendejos y los muertos de hambre” aspiran a ocupar el cargo de Presidente Municipal de Tepic.

 

La frase es definición, forma y contenido y, tema ineludible, en el debate político. No sería correcto tomarlo por el lado chusco y anecdotario; todavía más, porque el personaje que lo expresa fue Gobernador de Nayarit y es un actor del transcurrir político diario en nuestra entidad, pero, también, del país, ya que, integrantes de su clan familiar-oligárquico, ocupan espacios públicos y/o aspiran a tener cargos dentro del aparato del Estado, tal y como él mismo lo manifestó en esa entrevista, al impulsar las pretensiones del Grupo Álica, para que su hijo sea Titular del Ejecutivo estatal, tal cual, en esta región de México, viviéramos, de plano, en un sistema dónde una familia poseedora del poder monetario, tenga también los hilos del poder político, semejante, guardando las proporciones, a los estilos de una estructura monárquica.

 

Tepic se cuenta entre una de las 2 mil 457 alcaldías del país, con la añadidura de las 16 delegaciones del Distrito Federal, virtud a que éstas, equivalen a la organización municipal de la República Mexicana.

 

Querrá ello decir entonces, que quienes gobiernan o aspiran gobernar tales espacios del poder político nacional, son “pendejos y muertos de hambre” y que, el Constituyente de Querétaro, se equivocó al introducir la figura del Municipio Libre a través del artículo 115 constitucional, siendo éste, hay que decirlo ya, uno de los grandes y extraordinarios logros y victoria de la Revolución Mexicana iniciada el 20 de noviembre de 1910.

 

El municipio ha sido desde 1917 y seguirá siendo por los siglos de los siglos el motor de la democracia nacional. Y, la Presidencia Municipal como integrante del Ayuntamiento de Tepic, sin lugar a dudas, es una de esas grandes piezas de nuestro régimen republicano y será parte de ese  poderoso muro del gran edificio que se llamará democracia popular.

 

 Aunque hay que aclarar en este espacio que, desde la llegada del municipio a México, traído por los españoles, desde entonces, los cabildos han sido instrumentos a favor de la liberación y el desarrollo democrático de la nación.

 

 Así fue en la Colonia, en la Independencia y en el movimiento de Reforma, como de igual modo, para ocasionar el estallamiento de la Revolución con Madero a la cabeza, aún sin existir bases constitucionales que le proporcionaran consistencia y solidez a este nivel de gobierno llegado a México en la Villa Rica de la Veracruz desde 1519 con Hernán Cortés.

 

La frase toñista desconoce todo esto, es de una impresionante e increíble ignorancia; su desfachatez no tiene límites; es un desprecio y una grosería al pueblo de Tepic, al pueblo de Nayarit y a la historia nacional.

 

Hay que añadir aquí, que uno de los fondos de esta demencial declaración, es la idea fascista de acabar con la vida municipal en México y, de ser ello posible, así como lo hicieron con el 25, 27 y 28 constitucionales, desparecer el artículo 115 de nuestra Carta Magna.

 

Pero, además, se interpreta como que, el poder público es el gran negocio, que lo es, ciertamente, en este modelo llamado neoliberal o de capitalismo salvaje, que permite y admite que a la sombra del poder público se construyan fortunas personales a favor de quienes llegan a los cargos de la administración estatal.

 

El mismo Toño inició su carrera de bandido siendo Tesorero de la Universidad Autónoma de Nayarit, pasando enseguida doce años al frente de las finanzas del gobierno del Estado, luego un tiempo express en la Secretaría General del gabinete del Ejecutivo estatal que le posibilitó emprender uno que otro negocito, para tomar las riendas de la gubernatura de 1999 a 2005 generando desde tal posición un disparo en los activos a favor del grupo empresarial del cual él es líder.

 

Con esta declaración, Toño muestra la filosofía mercenaria que el poder público es negocio personal. El poder público no debe ser negocio. El poder público debe ser el instrumento para generar una distribución justa y equitativa de la riqueza y, garantizar así, los derechos básicos de todas las personas que viven en la comunidad, sin excluir ni exceptuar a ninguna.

 

Esta política mercenaria definida por un personaje como Toño Echevarría, es, exactamente, la del PRI y la del PAN.

 

Ello bastaría para que el PRD le dijera NO a la alianza con el PAN.

 

Por cierto, de concretarse esta coalición, el personaje central de la misma, sería Polo Domínguez, que aspira, ¡vaya contradicción!, a la Presidencia Municipal de Tepic, miembro de la mafia toñista, el cual, en el mismo estilo de su pariente el exgobernador, publica un libelo referido, según él, a la realidad que vive el municipio de Tepic, utilizando un lenguaje supuestamente médico, aplicado a la política, pero que, a decir verdad, reduce a caricatura, la actividad más elevada del pensamiento humano (LA POLÍTICA, si, con mayúsculas) y lo muestra como a un cuadro muy poco serio, igual que Toño y los emanados del panismo, así como, también, del priismo, ambos, practicantes del fascismo puro y en todo su esplendor. ¿O lo de diciembre pasado, con lo del petróleo y electricidad, no es prueba fehaciente y suficiente?

 

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