Lo que han hecho el PRI y el PAN, a través de sus senadores, diputados federales y locales y del Ejecutivo Federal, va contra la historia.

 

Y lo que va contra la historia, va contra el desarrollo. Y lo que va contra el desarrollo, va hasta contra la naturaleza y la vida humana y terrenal.

 

Es lo mismo que hicieron Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz y Victoriano Huerta. Por eso fueron derrotados por el poder de las grandes masas de este país. Igual pasará con los personajes de los dos partidos mencionados al haber iniciado, legislado, votado y promulgado la violación de la Constitución y, ahora, basados en esa cínica y burda falacia, pretenden entregar nuestros recursos fundamentales, el petróleo y la electricidad, a compañías del extranjero, lo cual, no está tan fácil, ya que, todo el pueblo de México está irritado y, apoyado en la razón jurídica e histórica, se los va a impedir.

 

Lo que es contrahistoria está contra todo, ¡vaya!, como ya lo apuntábamos, contra ellos mismos, los que tomaron la infausta decisión.

 

Se violó la ley suprema. Se cayó en flagrancia. Es más que asalto en despoblado. Es golpe de Estado y, éstos, siempre, aquí en México, como en cualquier parte del planeta, han sido derrotados. Se quita un texto para pretender disponer de lo que no es de ellos. El petróleo y la electricidad son propiedad de la nación, cuya figura es eterna, a partir de Febrero de 1917.

 

LA INMUTABILIDAD DE LA CONSTITUCIÓN

 

En materia de petróleo y electricidad, así como en otros, la Constitución es INMUTABLE, es decir, no se puede cambiar, de conformidad al principio escrito por el Constituyente de             Querétaro, en su artículo 135.

 

Adicionar es un concepto que se refiere a añadir una cosa a otra, pero, nunca, cambiarla, tal cual, ha ocurrido con la contrarreforma prianista.

 

Reformar es arreglar o corregir o enmendar, no borrar una figura, como lo es la propiedad nacional, que es lo que hicieron los legisladores de estos dos partidos y quien está al frente del poder presidencial de la república.

 

Según estos vendepatrias, el petróleo y la electricidad, ya no son propiedad de la nación, toda vez que, propietarios privados, podrán invertir en las diversas fases de su proceso productivo, por consecuencia, participarán de la renta que se genera. Eso no es reformar, eso es cambiar, es decir, dar o recibir una cosa por otra que la sustituya, esto es, se sustituye la propiedad nacional por la propiedad privada que, hoy por hoy, llamando a las cosas por su nombre, es la propiedad de las trasnacionales, lo cual, viola flagrantemente el principio expuesto en la INMUTABILIDAD del artículo 135 constitucional.

 

LA INVIOLABILIDAD DE LA CARTA MAGNA

 

Del mismo modo, el Constituyente de Querétaro, resolvió la INVIOLABILIDAD de la Carta Magna, a través del artículo 136 de la misma, precisando que no perderá su fuerza y vigor aun en el caso de presentarse una sublevación en su contra.

 

Lo que hicieron los personajes de estos dos partidos integrantes de los poderes ejecutivo y legislativo, fue justamente, sublevarse contra la madre de todas las leyes, la Constitución, siendo éste, el poder supremo de la república, equivalente a hacerlo contra el pueblo de México, compuesto por 117 millones de habitantes.

 

Ante esta sublevación de los senadores, diputados federales y locales y Peña Nieto, contra el máximo poder de la república, que es, repitiendo, la Constitución, la respuesta de todo el país, con base a los artículos 135 y 136 de la misma Ley Suprema,  es que el petróleo y la electricidad son propiedad nacional y, ellos, priistas y panistas, al haber incurrido en el delito tipificado por traición a la patria, serán juzgados y tendrán que pagar esta lesión a la población mexicana.

 

LA SOBERANÍA POPULAR

 

Aquí entra el artículo 39 de la Constitución, en cuyo principio se establece que la soberanía radica en el pueblo y éste tiene en todo momento la prerrogativa de alterar y modificar las formas de su gobierno, que es lo que tenemos que hacer en este país.

 

Recobrar nuestra libertad, tal y como lo establece el artículo 136 de la Constitución, es aplicar el principio del 39 de la misma, para lo cual, tenemos que defender y salvaguardar el petróleo y la electricidad como recursos fundamentales que tienen la categoría de propiedad nacional y, al mismo tiempo, expulsar al PRI y al PAN del aparato del Estado mexicano para construir un tipo de gobierno que sea guardián tanto de los intereses patrióticos como sociales.

 

Por lo dicho, senadores, diputados federales y locales y la Presidencia de la República, adheridos a esos dos partidos vendepatrias, el PRI y el PAN, hay que llamarlos: LA CONTRAHISTORIA. Es lo que son.

 

Blog del autor: https://miguelgonzalezibarra.wordpress.com/

            Twitter: @MGonzalezIbarra

 

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