Nuestra Constitución, desmantelada, hecha pedazos, convertida en trizas. La de Querétaro de 1917, que costó un millón de muertos, ya no existe.

 

El pueblo, firme, “de una sola pieza”, como decían nuestros abuelos. Esperando el grito. No todo está borrado. Nos queda una figura, hecha por el Constituyente, desde 1857: el 39 constitucional. Es la buena. Con esa tenemos, con esa nos vamos.

 

Cuanta visión de aquellos mexicanos. Sabios; profetas; como que, ya sabían lo que pasaría en el 2013, 156 años después, en su patria, esa, en la que ellos, construyeron poderosos y eternos cimientos.

 

¿Borrarán también el 39?

 

Son capaces. Su torpeza y mediocridad es tan mayúscula que lo pueden hacer.

 

Lo que nunca podrán es extinguir a todo un pueblo.

 

A Hidalgo no lo podrán borrar, jamás. Hidalgo es el pueblo.

 

A Juárez no lo podrán borrar, jamás. Juárez es el pueblo.

 

A Lázaro Cárdenas no lo podrán borrar, jamás. Lázaro Cárdenas es el pueblo.

A Pancho Villa no lo podrán borrar, jamás. Pancho Villa es el pueblo mexicano.

 

Podrán quitar el texto; sí, ese que les aterra tanto y les llena de tanto miedo, como lo hicieron con el 27 de la Constitución, que también los traía locos.

 

¿Ya sometieron al país con ese cambio? El país, México, sigue de pie, muy entero. Las fuerzas políticas que trabajan en pro de la nación y, por consecuencia, del pueblo que labora con sus manos y su cerebro, allí están, firmes y decididas para seguir dando la pelea, hasta vencer; porque, esa, justamente, es la meta del pueblo mexicano: vencer y derrotar estas políticas que sirven sobre todo a los poderosos del extranjero y sólo a unos cuantos de aquí, a muy poquitos; enfrente, estamos 117 millones, todo un pueblo.

 

Sin duda, fue una victoria pírrica la del PRI y del PAN. Fue una victoria pírrica la del capital foráneo. Fue una victoria pírrica la del neoliberalismo. Definitivamente, fue una victoria pírrica la del capitalismo salvaje. Se desesperaron. Los cegó la loquera de la avaricia. Ahora sí, este triunfo obtenido tiene más daño para el vencedor que para el vencido. Ya se está viendo y viviendo, a lo largo y ancho del país. El pueblo de México manifiesta en todos los rincones de la patria su rechazo y repudio a quienes tomaron la decisión de acabar con la propiedad nacional representada por la riqueza de los hidrocarburos y la industria eléctrica.

 

El petróleo no se los vamos a dejar. La electricidad será rescatada para ser un servicio que impulse el desarrollo independiente de la nación, tal y como lo apuntó el Presidente López Mateos, cuando tomó la decisión de nacionalizar esta industria. La escuela pública también regresará a los pueblos y barrios de México para formar a nuestros niños y jóvenes en el amor a la tierra mexicana y a su rica y hermosa historia. Igual, retornarán las conquistas a favor de la clase obrera de este país, llamada a tomar las riendas que guiarán a la sociedad por el sendero de la prosperidad y la felicidad.

 

Los vendepatrias del PRI y del PAN serán sacados del aparato del Estado mexicano. Es lo que sigue. Nos basamos y apoyamos para eso, en el 39 constitucional. Así, que, ¡A DARLE!

 

Blog del autor: https://miguelgonzalezibarra.wordpress.com/

            Twitter: @MGonzalezIbarra

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