Los fascistas no tienen medida de la historia. Son estrechos, muy estrechos. No ven más allá de la punta de sus narices. Están ciegos, no miran. Tampoco oyen, sufren de sordera crónica. Los enloquece la ambición del negocio. Creen a ultranza, en la propiedad privada. Ésta, para ellos, es el principio y el fin de todas las cosas. Nacieron para servir al capital foráneo. Viven, creyendo que la prosperidad consiste en entregar la patria al extranjero. No saben lo que pasó en Querétaro, aquel mes de febrero de 1917. Ni les importa. Su filosofía, es ya lo pasado pasado. El pueblo y la nación, no aparecen en su agenda. Al pan pan y al vino vino: Estos son el PRI y el PAN.

El Constituyente que hizo la Carta Suprema aún vigente, creó sabiamente las propiedades: pública, privada, social y nacional.

La propiedad superior, la más avanzada, la propiedad indestructible, es la Propiedad Nacional, aquella que es de todos los mexicanos. Fueron sabios los legisladores que sesionaron luego de la Revolución Mexicana, en la que entregaron su vida un millón de compatriotas. Resolvieron, en este acto, que el petróleo es propiedad de la nación mexicana, es decir, ningún particular, sea de aquí o de fuera, puede intervenir en este proceso productivo, el cual, hoy por hoy, nos proporciona de su renta, más del 40 por ciento del presupuesto nacional.

Por lo que se ve, el PRI y el PAN, basándose en sus numeritos, haciendo cuentas alegres de sus senadorcitos y diputaditos, están decididos a llevar a cabo el atraco más grande de la historia nacional. No se dan por enterados que el problema no es de votos en las cámaras del poder legislativo de la república, pues, el petróleo no es de quinientos diputados, como tampoco de 128 senadores y, del mismo modo, su dueño no es Peña Nieto, ni los dos partidos que sostienen este modelo contrario al interés patrio y social; los dueños del petróleo en este país que se llama México, somos 117 millones de mexicanos; y, eso, es irreversible; eso, ya no tiene vuelta de hoja; eso, ya no tiene remedio; eso es para siempre; para la eternidad; por eso es que decimos: EL PETRÓLEO ES TODOPODEROSO PORQUE ES ETERNO. Grávense bien esto, señores vendepatrias del PRI y del PAN.

La cuestión es de historia. Hay asuntos que es imposible acordar en uno de los poderes de la unión, así se atienda una iniciativa que proviene del Ejecutivo Federal, pero que, hablando en directo, sin rodeos y al grano, son instrucciones que tuvieron su matriz en la Casa Blanca, para favorecer las políticas imperiales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

El petróleo mexicano tiene tal tamaño, que aun cambiando el texto de los artículos 27 y 28 de la Constitución, para favorecer la intervención extranjera en su procesamiento y renta, no dejará de ser un recurso que los mexicanos sabemos que es nuestro y, tarde que temprano, la figura de propiedad nacional será restaurada y los hidrocarburos seguirán al servicio del desarrollo de la patria.

Podrán votar el cambio del texto. El pueblo de México lo rechazará, nunca lo aceptará. No lo podrán operar. El pueblo es invencible. Con el pueblo mexicano nadie puede, nadie ha podido a lo largo de la historia. Ninguna potencia extranjera nos ha sometido. Esta vez no será la excepción. El petróleo lo recuperaremos, señores vendepatrias del PRI y del PAN.

Están todavía a tiempo de recapacitar. Sería por el bien también de ustedes mismos, pero, sobre todo, sería para bien de la nación y de 117 millones de mexicanos, dueños legítimos de esta riqueza.
Cambiar el texto de los artículos 27 y 28 de la Constitución, será un acto de alta traición a la patria, cuyo delito está tipificado en las leyes de nuestro país. Esto lo deben tener muy presente, señores vendepatrias del PRI y del PAN, y no se les debe olvidar.

En el caso de que los vendepatrias del PRI y del PAN se atrevan a cometer la barbaridad, el pueblo de México, más temprano que tarde, restaurará, otra vez, la figura de PROPIEDAD NACIONAL, regresando a la Constitución el texto original de los artículos 27 y 28 redactados y votados por el Constituyente de Querétaro, para que, así, el petróleo siga siendo de la nación, al servicio de la patria, cuyos dueños sigamos siendo 117 millones de mexicanos y no las compañías extranjeras, como es la intención de estos dos partidos que, está más que claro, deben ser expulsados del aparato del Estado, acusados de vender a la patria, entregando nuestros recursos fundamentales al capital extranjero.

Blog del autor: https://miguelgonzalezibarra.wordpress.com/
Twitter: @MGonzalezIbarra

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