Al presentar su encíclica titulada “LA ALEGRÍA DE LA FE”, su Santidad el Papa Francisco hace una denuncia que se ubica en el esquema de lo sensacional, virtud a que la inaudita declaración, se inscribe en el campo del progreso y la democracia mundial, pues, es a favor del trabajo y contra el insaciable e irracional poder del capital:
—Los excluIdos no son explotados, sino desechos, sobrantes.
El líder de la iglesia católica, expresa en este importante documento, que las estructuras socioeconómicas del mundo, consideran al ser humano un bien de consumo.
Y, amplía su argumentación:
—Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo.
El número doscientos sesenta y seis del Estado Vaticano, de 77 años de edad, originario de la América Latina, en dicha exhortación dirigida a obispos asignados en 2 mil 966 regiones de los cinco continentes, así como a mil 200 millones de fieles del cristianismo católico, critica al sistema económico global; ataca la idolatría al dinero; suplica a los políticos que garanticen a todos los habitantes de sus respectivos países, trabajo digno, educación y cuidado de la salud; pide a los acaudalados que compartan su riqueza; y advierte que la distribución desigual de la riqueza, inevitablemente lleva a la violencia.
El máximo dirigente de la iglesia católica apostólica romana, Jorge Mario Bergoglio, nacido en Buenos Aires, Argentina, al pronunciarse en esta inaudita declaración, que será parte del Evangelio, contra la desigualdad económica y social imperante en el mundo, anota los siguientes conceptos, dignos de valorarse y, los cuales, tenemos que ubicar en su justa dimensión:
—El capitalismo desenfrenado, es una nueva tiranía.
—Hoy tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata.
—No puede ser que no sea noticia que muera de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión.
—El sistema económico actual es injusto desde la raíz, porque en la economía predomina la ley del más fuerte, siendo una nueva tiranía invisible, a veces virtual, dominada por un mercado divinizado, en el que impera la especulación financiera, ramificada y una evasión fiscal egoísta.
Este decreto pontificio de su Santidad el Papa Francisco, impacta a toda la humanidad. Involucra no solamente a los mil 200 millones de católicos en el mundo, sino también, a los 6 mil 800 millones de seres humanos no católicos. Definitivamente, debe leerse y releerse, estudiarse una y otra y las veces que sea necesario y, obviamente, tomarse en cuenta por políticos y no políticos, por gobernantes y gobernados, a lo largo y ancho de los cinco continentes que forman el planeta tierra.

Blog del autor: https://miguelgonzalezibarra.wordpress.com/
Twitter: @MGonzalezIbarra

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