El documental estremece. Es conmovedor.
Comienza:
“El 11 de octubre del 2009 un decreto presidencial acelera violentamente la privatización de la energía eléctrica en México”.
Enseguida: “Se extingue el organismo público descentralizado Luz y Fuerza del Centro”.
Y, ese segmento, remata: “El gobierno de Felipe Calderón deja sin empleo a más de 44 mil trabajadores”.
El video, ampliamente difundido por You Tube, luego, muestra la impactante imagen de un obrero electricista diseñando una estrella, símbolo de la resistencia y la victoria, que sin titubear, la pega en su frente, como arma de combate.
Sigue la estampa de otro electricista que, con absoluta determinación, carga un cartel con la leyenda: “Luz y Fuerza ¡Sigue Viva! Porque aun estando cautiva, sigue produciendo riqueza”.
Viene de inmediato la escena de la manifestación. En la avanzada, Martín Esparza Flores y otros líderes del gremio, llevan una gran manta con la consigna: “ELECTRICISTAS DESPEDIDOS EXIGIMOS SOLUCIÓN”.
Enseguida, la secuencia que presenta a la indomable masa obrera en el Zócalo de la ciudad de México, protestando, levantando a todo lo que da, la victoriosa bandera del SME.
Aparece, a cuadro, el aguerrido Humberto Montes de Oca, Secretario del Exterior del SME, agitando: “¡El Sindicato Mexicano de Electricistas no se rinde, compañeros!”.
Y, en la pantalla del extraordinario documental, con letras sobresalientes, se lee la gran verdad: “Son 16,599 voces”. Nosotros aquí anotamos que esas heroicas 16,599 voces, son las voces de 117 millones de mexicanos que, igual, así como los electricistas del SME, reclamamos justicia y libertad.
Se ve en la producción a grupos de obreros levantando el puño izquierdo en señal de la victoria. Un integrante de la familia smeíta muestra orgulloso una foto de sus antepasados también electricistas. Otro, con el periódico La Jornada, con la cabeza referida al sindicato que el próximo 2014 cumple un siglo de existencia.
En la película, un obrero narra los minutos del golpe: “Esa noche fue muy complicada, muy difícil, en el sentido de decir, nos acaban de golpear, nos acaban de dar un golpe mortal”
Pero, Martín, frente a un grupo de obreros, responde con categoría: “Hay que tener confianza en nuestro movimiento. Hay que mantenernos firmes. Juntos, pase lo que pase, hay que mantener la unidad, compañeros”.
Esta creativa divulgación, presenta a grupos de jóvenes smeítas en poderosas motocicletas, reflejando un rostro de determinación a la resistencia y a vencer.
Y otra toma de la masa obrera electricista en las calles de la gran capital, manifestando su desacuerdo a la medida golpista de Calderón, exigiendo: “REINSTALACIÓN DE LOS 16,599 TRABAJADORES”. Y, otra vez, la frase escrita: “LUZ Y FUERZA ¡SIGUE VIVA! PORQUE AUN ESTANDO CAUTIVA, SIGUE PRODUCIENDO RIQUEZA”
“El Chamuco” no podía faltar en la transmisión; la revista ha sido un incondicional propagandista de la lucha de los electricistas del SME.
Continuaron las atragantadoras palabras de un obrero: “No podía aceptar que a escasas semanas de jubilarme me corrieran cuando casi le entregué a la empresa treinta años de mi vida”
El plantón del Zócalo. La lluvia no importa, nada los detiene. La fraternidad electricista; el sincero saludo y el clásico abrazo de camaradas entre esta masa obrera.
La publicación a cargo de Transmedia, registra un hecho que entraña plena justicia: funde el logo del indómito SME a la del legendario y eterno guerrillero heroico, Ernesto Che Guevara; ambos, símbolos de liberación humana y patriótica.
El obrero es sincero. Uno de ellos expresa sin avergonzarse: “Las lágrimas rodaron. Eso fue lo que sentí”, recordando el día que Calderón decidió el golpe contra la nación.
Y se expone la filmación de un obrero cargando la cruz, la pesada cruz que cargamos, dicen, refiriéndose a este gobierno inhumano y rapaz, mientras, se ve a la policía en posición contraria a la clase obrera.
Las artísticas manos electricistas escriben exigiendo: “SOLUCIÓN AL CONFLICTO DEL SME”, mientras, un obrero anota en su camiseta blanca: “NO APAGARON NUESTRA LUZ”.
En pantalla, un obrero, rememora los primeros días, cuando la extinción: “Fue algo muy fuerte. Estresante. Deprimente, en un principio”. Martín, otra vez, alentando, estimulando a la masa electricista, con la convicción profunda de que regresarán al trabajo “todos los que no hemos aceptado la liquidación”, en un discurso dicho al pie de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
No podía faltar Carmen Aristegui, la mejor periodista de México: “Bueno, pues, según los ministros de la Corte sí hubo una causa de fuerza mayor para desaparecer Luz y Fuerza del Centro. Algo que no es común: que se revoque un amparo, que ya había sido concedido con esas características”.
Martín, de nuevo, persuadiendo a la masa obrera; Montes de Oca, Almazán y Bobadilla, a su lado, pasando luego, la toma de un obrero smeíta con su casco en la cabeza, bien colocado el barbiquejo, y levantando hasta lo más alto, con orgullo, la invicta bandera del glorioso SME.
Y el latiguillo, interpretado por un joven electricista: “Cuando se muera Felipe, que lo entierren boca abajo, por sí se quiere salir, que se vaya más pa´bajo. Con los huesos de Felipe, voy a hacer una escalera, para bajar a su tumba, y voltear su calavera”.
Una lámina que no podía faltar en el insólito documental: La firmeza obrera, las botas del proletariado mexicano, pisando en el asfalto de la gran ciudad, resuelto a cambiar esta realidad, al tiempo que se observa a grupos de jóvenes trabajadores, lanzando la consigna, convertida en la gran sinfonía del Distrito Federal: “¡Aquí, se ve, la fuerza del SME!”.
Y, luego, la conmovedora imagen: una trabajadora llorando, explica: “Amigos que se han divorciado, porque, precisamente o tristemente, no tenían esa preparación, esa fuerza, esa unidad para soportar este golpe tan fuerte”.
Regresa Martín, a levantar los ánimos: “¡VIVA EL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS!” “¡VIVA!”, responde la masa obrera. Y, remata el Secretario General del SME, con el grito de batalla de todos los tiempos en este país nuestro: VIVA MÉXICO, VIVA MÉXICO, VIVA MÉXICO.
El final: un obrero levantando el puño izquierdo, exclama: “¡LA PATRIA NO SE VENDE!”. Las grandes masas mexicanas responden: “¡SE AMA Y SE DEFIENDE!”.
Debemos ver y compartir este documental, todos los mexicanos.
Un reconocimiento a quienes lo hicieron. A la empresa Transmedia y a Alejandra Islas.

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