Michelle Bachelet y Camila Vallejo son nombres que en este momento acaparan los titulares de los medios de comunicación en el mundo. La primera, es seguro que será la Presidenta de Chile, luego de que salga adelante en la segunda vuelta de las elecciones a celebrarse en diciembre próximo, pues, en los comicios que se realizaron este domingo pasado, estuvo sólo a tres puntos de alcanzar el cincuenta por ciento más uno de los sufragios. La segunda, se alzó con la victoria al obtener más del 46 por ciento de la votación por el distrito que participó, lo que le da la facultad de ocupar una curul en el parlamento de la República de Salvador Allende.
Es un triunfo de los chilenos. También, es un paso más de nuestros pueblos, los pueblos de latinoamérica, hacia lograr nuestra definitiva independencia. La revolución progresista y democrática de este hemisferio, se fortalece con los resultados obtenidos por la izquierda de Chile, unida.
Sin duda que la presencia del movimiento obrero de Chile, representado por la Central Única de Trabajadores, en el frente de la izquierda participante en los comicios presidenciales y legislativos del domingo pasado y que continuarán en la segunda vuelta de diciembre próximo, fue un elemento definitorio para llegar a los resultados que se tuvieron y, así, al refrendarse la victoria de Bachelet y tomar el timón del gobierno nacional, la clase obrera será factor determinante en la conducción de los asuntos estatales de aquel país que concentró las miradas del mundo en el proceso político, inédito, llevado a cabo de 1970 a 1973.
De igual modo, el movimiento de masas estudiantil que ha levantado la consigna a favor de la gratuidad de la enseñanza a todos los niveles y, que, también se integró a la izquierda en estos comicios, fue determinante en los resultados de este domingo que pasó y será decisivo en el escrutinio de segunda vuelta. Las voces que ganó en el parlamento el movimiento estudiantil —porque no sólo fue Camila Vallejo— la lucha de los estudiantes y del pueblo chileno estarán muy bien representados por estos combatientes y, por añadidura, el gobierno que encabezará Michelle Bachelet, tendrá aliados de mucha calidad y que tienen un gran peso en las poderosas y guerreras masas juveniles del país sudamericano.
La aportación del Partido Comunista de Chile no es menor. Fue decisiva. Será cardinal en diciembre próximo en la segunda vuelta. Y será clave en el gobierno. Le dará rumbo al Estado chileno. Será el gran hermano, camarada y compañero del Partido Socialista, al que pertenece Bachelet. El PCCH es el de más edad, por tanto, el de mayor experiencia. Allí está, en la izquierda unida y al lado izquierdo de Bachelet, jugando un rol fundamental. Sin duda, es garantía y da confianza.
Tres puntos por alcanzar a favor de Bachelet en la segunda vuelta, como decimos acá los mexicanos, es pan comido. Sin adoptar poses triunfalistas, está en la antesala de la Presidencia de la República de Chile.
Bachelet y Camila, personifican la lucha de un gran pueblo que se guía con la teoría y práctica de Salvador Allende.

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