José Antonio Almazán González, uno de los dirigentes destacados del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y militante del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), escribió en su ensayo titulado “Libertad Sindical y Libre Afiliación Política” que las clases explotadas y oprimidas buscan organizarse políticamente para liberarse del yugo opresor y alcanzar el sueño de una nación libre y soberana, justa y democrática, que “a mi parecer —puntualiza— es una patria socialista”.
La declaración ofrece lugar para el debate, dado que el Camarada Almazán ha abrazado en el terreno político la causa de MORENA y está alejado del proyecto que impulsan, individualmente, la mayoría de sus compañeros sindicalistas; aclarando, no el SME, como institución laboral y agrupamiento colectivo del proletariado que defiende intereses inmediatos concretos y específicos.
EL SEXENIO DEL GENERAL CÁRDENAS, FUE CLASISTA
El socialismo tendrá que llegar a México, aun cuando el imperio se oponga radicalmente, así como, del mismo modo, la derecha nacional. Por ley histórica, la patria de los trabajadores que romperá las cadenas de la explotación, se construirá en nuestro país. No llegará sola ni caerá del cielo. Será obra de las grandes masas mexicanas, en cuya vanguardia, se posicionará el movimiento obrero con sus aliados naturales, los campesinos, alrededor de los cuales, se integrará el gran frente que agrupe y movilice a todos los sectores productivos, económicos y sociales, que haga posible la participación política de los 117 millones (o los que sean en ese momento) de mexicanos que poblamos esta nación.
Esta nueva revolución, será de clase. Como lo fue la Revolución de Independencia; igual la de Reforma; como, también, la Revolución de 1910 y, su corolario, el sexenio del General Cárdenas de 1934 a 1940. Será un instrumento político, con el nombre que sea, el que la conduzca. Esta herramienta tendrá que ser, necesariamente, de clase, debe representar a los trabajadores del campo y la ciudad y, tener, como guía política y filosófica, la lucha de clases, ésta, convertida históricamente, por los siglos de los siglos, en motor de los grandes y profundos cambios sociales, realizados en nuestro país y en los confines de los cinco continentes. En la actividad política, quien no se guíe por el método dialéctico-científico de la lucha de clases, mejor que se dedique a vender chiles y jitomates.
MORENA no representa ni a los pobres ni a los ricos o, más bien, representa a pobres y a ricos, ateniéndonos al discurso de su líder principal. Esto, en términos tanto conceptuales como prácticos, es imposible.
En política, o representas a los pobres, es decir a los trabajadores, o representas a los ricos, esto es, a la clase burguesa. Por añadidura, si estás con los trabajadores, estás con la nación, con los intereses de la patria. Si estás a favor de los empresarios privados —precisando, aquí nos referimos al capital foráneo y a la gran burguesía nacional que son 30 magnates— estás contra la patria.
ESTÁN POR PINCELADAS AL SISTEMA
El PRI y el PAN representan los intereses de los poderosos; de los poderosos de adentro y, lo que es peor, del exterior, que son los que mandan y deciden siempre. Por tanto, ambos partidos, están contra los intereses de la nación, tal y como se ve hoy más que nunca, por lo que han acordado con la educación, la venta de playas y fronteras a extranjeros y lo que pretenden con la riqueza petrolera y la industria eléctrica nacional.
Cuando los líderes de MORENA, afirman que ese partido no es clasista, que no se inspira en “el clasismo” y que se alía, ideológica y programáticamente, con los empresarios, privilegiando tal relación, ello, quiere decir, que se ubica en la misma línea estructural del PRI y del PAN, que es, ni más ni menos, representar a la clase burguesa, a esa, que en términos históricos, se opone a la democracia y a la instauración de un régimen que distribuya equitativamente la riqueza. MORENA no está por el socialismo. MORENA está contra el socialismo basándonos en el decir reiterado de su dueño respecto de Hugo Chávez de Venezuela paradigma del socialismo del siglo veintiuno.
Dicho en otras palabras, en MORENA se proponen solamente darle maquilladas y pinceladas a este oprobioso sistema, más no, ir al fondo del asunto, que es el cambio de las estructuras capitalistas neoliberales imperialistas, por las que vienen y, que, no serán otras, más que las del Poder Popular, como antesala del socialismo, futuro de la humanidad y lo único que la salvará y desarrollará a estadios inimaginables y sorprendentes.
La unidad de la izquierda y de las fuerzas progresistas y democráticas, es lo que permitirá sacar al PRI y al PAN del gobierno e iniciar la edificación del régimen de los trabajadores en la República Mexicana.
El dirigente-propietario de MORENA ya fue dos veces candidato a la Presidencia de la República. No entramos a Palacio Nacional, por sus limitaciones. Andrés Manuel no es estratega. La gran falla de él y, que nos hizo perder la posibilidad de gobernar el país, es que no puso en el centro de la batalla, en 2006 y 2012, el interés estratégico e histórico del proletariado mexicano, por consecuencia, el papel de vanguardia que éste debe jugar en la nueva revolución de nuestro país, misma que está ya en gestación y que alumbrará, más temprano que tarde. Si alguien duda esto, se equivocará.
ANFITRIONES DE VILLA Y ZAPATA
Esta cuestión, es lo más importante del debate nacional. Los trabajadores mexicanos son quienes deben ir al frente de la batalla, con la clase obrera adelante, pertrechados con la ideología del proletariado y levantando el programa democrático y revolucionario de las grandes masas oprimidas, sin perder de vista nunca, jamás, la construcción del gran frente patriótico que unifique a todos, sin exclusiones de ningún tipo, a partir de sumar al conjunto de los destacamentos de la izquierda y del movimiento progresista, donde se ubica MORENA y corrientes de abajo, de base, del PRI y, ¿por qué no? hasta del PAN.
El momento nacional es insólito. Delicado, pero fascinante y prometedor. Hay una gran movilización social en el país. Por todos lados brota el descontento y la inconformidad. Los trabajadores de la educación agrupados en la combativa CNTE y los electricistas del SME son las organizaciones de trabajadores que hoy por hoy están al frente del poderoso movimiento de masas mexicano y les está tocando ocupar el papel de vanguardia en la realidad concreta del país.
Muy cierto lo que afirma el Camarada Almazán. El SME es un sindicato no un partido político. En esta definición, también incluiríamos a la CNTE. Sin embargo, el SME, siendo sindicato, desde su fundación, hace ya casi cien años, no estuvo al margen de los acontecimientos políticos que significaron saltos en la evolución histórica del país. No olvidemos que este sindicato fue el responsable de la recepción a Villa y Zapata en su entrada a la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914, por mencionar uno, entre mil ejemplos y hechos, que hablan de que, la historia de México, en las últimas diez décadas, no se puede escribir, sin referirse a las grandes aportaciones que hizo el glorioso y heroico Sindicato Mexicano de Electricistas. En los grandes acontecimientos nacionales, el SME siempre ha estado presente, de cuerpo entero y en la primera fila del combate. Por eso, justamente, ni Calderón ni Peña, lo pudieron destruir. Algo similar pasa con la CNTE.
El SME ha luchado en lo gremial, pero también en lo político. Ahora, no será la excepción. Más, si consideramos, repitiendo, el momento tan especial que vive el país. Se puede afirmar, que vivimos un momento prerevolucionario en México. Por ello, es oportuno y plausible que la mayoría de los miembros del SME, de forma individual, junto a otras asociaciones del proletariado mexicano, impulsen el proyecto para constituir la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), que aspira a tener su registro como partido político nacional. Siendo éste, un partido que guía su acción en la lucha de clases, es una necesidad que la nación venía reclamando y está cubriendo ya el vacío que padecíamos desde la desaparición del Partido Mexicano Socialista, consecuencia del Partido Socialista Unificado de México y el Partido Comunista Mexicano, añadiendo la corriente más importante del lombardismo personificada en la figura de Alejandro Gascón Mercado.
LA OPT, DESTACAMENTO GUIADO POR LA LUCHA DE CLASES
El SME no es la CTM, ni la OPT es el PRI. La hora de México es muy especial. No son las condiciones de décadas atrás. Hay hechos que se han acumulado: el 75 nayarita, 1988, 2006 y 2012, que fueron grandes y poderosos movimientos de masas, que se plantearon el desplazamiento del modelo neoliberal, agregando la extraordinaria lucha que en estos momentos están dando pujantes núcleos de trabajadores contra las medidas antipatrióticas y antisociales, entreguistas, del actual gobierno.
Al país le urge una vanguardia política, cuyo eje, sea el combate por instaurar un régimen de Poder Popular, antesala del sistema socialista, guiada por el principio de la lucha de clases. Un destacamento, pues, que sea de clase; lo que no es ni será MORENA.
Tal perfil lo cubre muy bien la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), promovida por sectores de vanguardia del proletariado mexicano, destacando la participación individual de dirigentes y activos de base del SME. En esta parte, es sano decir que este sindicato nunca incluirá en sus estatutos y reglas, que pertenece corporativamente a la OPT, ni mucho menos, patrocinará una afiliación forzosa a la organización política partidaria. Eso no ocurrirá. El SME seguirá practicando y ejerciendo en su vida cotidiana el principio de la libertad sindical y la libre afiliación política de sus miembros. El Sindicato Mexicano de Electricistas se ha caracterizado por su responsabilidad y la sabiduría de sus dirigentes, así como la consecuencia de sus obreros de base. Eso sí, la OPT es una necesidad histórica. Está cubriendo el gran vacío y tapando el ancho hoyo que teníamos en la República.

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