1. Hechos hay muchos para concluir que el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) de Andrés Manuel López Obrador es otro Partido Revolucionario Institucional (PRI) y, en casos, está más a la derecha que el Partido Acción Nacional (PAN), lo cual, nos dice, que la organización que en estos momentos está en la ruta de alcanzar su registro electoral no es, definitivamente, la que requiere y le urge a México en esta hora de su desarrollo histórico.
2. Una cuestión sumamente sospechosa fue la presencia del embajador de Estados Unidos en México en el congreso fundacional de MORENA realizado en el Distrito Federal hace aproximadamente un año. Hay quien llega a decir que tal incidente no significa nada. Se equivoca. Este acto es forma y fondo. Nunca nadie en este país se había atrevido a tal desfachatez. Ni el Partido Acción Nacional había llegado a tanto. El invitado de Andrés Manuel representaba al imperio no al pueblo norteamericano. Ese incidente nos indica que López Obrador busca el palomeo del gobierno de Estados Unidos, es decir, del imperialismo, para ser Presidente de la República, tal y como ha ocurrido con todos los anteriores titulares del Ejecutivo Federal, con excepción del General Lázaro Cárdenas del Río.
3. En la muerte de Chávez, ex Presidente de Venezuela, el líder de MORENA se vio muy enano. Tal hecho lo pinta de cuerpo entero. López Obrador es un dirigente ranchero. Cree que México está en una urna de cristal, aislado del mundo y, en este caso, de lo que pasa en América Latina. Nunca se enteró del papel histórico de Chávez, no sólo en Venezuela, sino en este hemisferio, así como en el mundo entero. En este segmento es oportuno recordar lo que dijo el Presidente de Irán en los funerales del Comandante Eterno que “Chávez es un plan para salvar a la humanidad”.
4. No es casualidad que en el discurso de López Obrador no existe América Latina. Su priismo es la causa. Lo ha rebasado una realidad. No se dio cuenta que el modelo alternativo al neoliberalismo, impuesto por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, emerge con gran fuerza y se ensancha porque está resolviendo los problemas de las naciones y de las masas populares. En este bloque, están Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Brasil, Uruguay, Argentina y no pocos gobiernos de la comunidad caribeña. El dirigente de MORENA ni siquiera voltea a verlos, no vaya a ser que los yanquis se enojen y que eso ahuyente al empresariado mexicano y en las elecciones le va a quitar votos.
5. López Obrador no admite a la izquierda en las filas de MORENA. En todos los estados de la república se sacude a todo el que se inspira en el marxismo y proclama la patria de los trabajadores. Su equipo en las entidades del país los forma con expriistas y personajes venidos del panismo. Aquí se apoya en la exclusión y hasta en la expulsión, lo que nunca hizo el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en sus días de nacimiento. Aquel proyecto fue más abierto y tuvo más consecuencia política.
6. Cuando anunció la creación de MORENA partido político nacional en el Zócalo de la ciudad de México hizo una argumentación que se ubica en el infantilismo más rancio. “Estamos a mano. Ni les debo ni me deben”, dijo López Obrador dirigiéndose no solo al Partido de la Revolución Democrática sino también al Partido del Trabajo y a Movimiento Ciudadano. No se trataba en esta parte de un problema personal. Era un problema histórico. Muchos abrazamos la causa tanto en 2006 como en 2012 no por el candidato presidencial como persona, sino por razones del desarrollo histórico del país.
7. Hoy en día, López Obrador y MORENA son factor de división en la izquierda nacional. En la defensa del petróleo le ayudan a Peña Nieto. Con moñitos, consignas en las redes y firmas para la absurda consulta popular quieren resolver el problema, cuando la regla de oro es, definitivamente, la estrategia y táctica planteada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y un sinfín de organizaciones sociales, sindicales y populares, donde se ubican también expresiones de MORENA, que es el Paro Nacional y la Huelga Política Nacional, única forma para echar abajo lo ya acordado y evitar el golpe de Estado que significará cambiar la redacción del 27 constitucional para acabar con el petróleo como Propiedad Nacional.
8. MORENA está muy lejos de ser Entidad de Interés Público tal y como define la Constitución a los partidos políticos. Carga el sello de ser Sociedad Anónima. Es propiedad particular. Tiene dueño. Su amo se llama Andrés Manuel López Obrador. Es el que decide. Es quien decidirá. Todo, absolutamente todo. Esto no va a cambiar, porque aun después de su muerte, es seguro, que heredará la membresía a sus hijos. ¿Acaso en esto hay alguna diferencia con el PRI?.
9. Este dirigente echa tanta demagogia como los priistas, también como los panistas. Dice que MORENA es de izquierda. Ofrece una definición “profunda” del militante de la izquierda. Expresa un día sí y el otro también, que ser de izquierda es “tener buen corazón”. Son palabras huecas que no dicen nada y que nada tienen que ver con la política ciencia. De Pinochet se decía que era un hombre de buen corazón. No. Ser de izquierda es muy concreto: es luchar contra el capitalismo y por el socialismo. Así de fácil. Así de sencillo. Así de simple. Y no le demos vueltas.
10. Lo que ocupa México son líderes inspirados y que actúen con la guía de la teoría y la práctica de la clase obrera. La premisa de esta filosofía es la unidad, la unidad de la izquierda. Logrando la unidad de la izquierda, con el movimiento obrero en su papel de vanguardia, se organizarán y movilizarán los trabajadores mexicanos de la industria, del taller, del campo, del mar, de las marismas, de todos los sectores, incluyendo propietarios privados, con capacidad de levantar a los 117 millones de mexicanos propuestos a construir un país que garantice la felicidad de todos sus pobladores. Justamente, en ese proceso estamos ya. MORENA, no. El planteamiento de López Obrador es maquillar este oprobioso sistema, igualito que el PRI.

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