A que México sea colonia de Estados Unidos es el perverso plan trazado, operado y que llevan a cabo los dos partidos, el PRI y el PAN, pedestal de este sistema político-económico que ha entregado ya una buena franja del territorio nacional a extranjeros y, de culminar con el petróleo y la electricidad, estaríamos uncidos de plano a la potencia imperial.

Basta echarle un vistazo a lo que ya ha pasado en materia de concesión  de tierra mexicana a extranjeros para lo cual desmantelan y siguen desmantelando nuestro régimen constitucional, aquel que nos costó un millón de muertos en los campos de batalla en la Revolución de 1910.

Se han traspasado inmensas porciones de suelo patrio a mineras foráneas, igual que para la siembra de maíz transgénico y se venden a granel las playas y fronteras a personas que no han nacido en este país a partir de la reciente reforma introducida al artículo 27 constitucional.

17 por ciento de nuestra comarca tricolor está ya en manos de la potencia extranjera vía corporaciones mineras que explotan a todo lo que da principalmente oro y plata y otras riquezas, esto, mucho más grave y de forma más intensa debido a los avances productivos y tecnológicos y al incremento de la demanda considerando la población mundial, que en la época de los españoles, cuando ellos nos daban sus miserables espejitos a cambio de nuestro riquísimo oro.

Decenas de miles de hectáreas están en poder de compañías como Monsanto que promueven los técnicamente llamados organismos genéticamente modificados, destacando la siembra de maíz transgénico, algo verdaderamente grave y trágico para nuestros hijos y nietos del mismo modo que para nosotros y las generaciones por venir en esta república.

Y a raíz de la absurda modificación que se le hizo al artículo 27 constitucional al cambiar el texto permitiendo que en tierra (no en aguas) los extranjeros si pueden adquirir inmuebles en fronteras y playas a lo largo y ancho de las costas del golfo y del pacífico y en los límites de Estados Unidos y Guatemala, personas que no son del país están haciendo su agosto comprando y comprando suelo patrio lo que significa que se han metido ya hasta nuestra cocina quitándonos así el escudo para la defensa del país en al caso de una invasión militar la cual no se descarta dado el perfil demencial de quienes están al frente de la Casa Blanca.

Si lo permitimos, el petróleo será la cereza del pastel. Si los mexicanos nos dejamos, será la culminación de un proceso que nos ubicará, sin exageraciones, como una colonia de los Estados Unidos de Norteamérica. Y aquí, es oportuno decir que no acierta y es inconsecuente quien plantea consultar al pueblo de México para que éste decida si se modifica o no el artículo 27 constitucional. Hay cuestiones históricas (que son del derecho histórico porque también hay un derecho histórico) irreversibles. La consulta fue la Revolución Mexicana, el millón de muertos. Demandar consulta es negar la Revolución Mexicana e insultar a los mexicanos que entregaron su vida con el objeto que México fuera dueño de su petróleo. Allí irá también la electricidad como lo plantea la iniciativa peñanietista la cual está exacatamente en la misma línea del PAN y del sexenio anterior con el golpe a Luz y Fuerza del Centro y al Sindicato Mexicano de Electricistas aquel fascista 11 de octubre de 2009.

¿Hacia allá nos quieren llevar los dos partidos que tienen los hilos del Estado mexicano?

¿El PRI y el PAN quieren llevar a México a ser colonia de los Estados Unidos de Norteamérica?

Los hechos dicen que sí. Hacia allá nos quieren llevar. Esto, cualquiera lo puede sostener. Hasta un ciego.

Pero, otra cosa es lo que decida el pueblo mexicano y sus instrumentos de combate.

El pueblo de México, siempre, históricamente, nunca ha aceptado al extranjero en la conducción de sus asuntos domésticos y en el saqueo de nuestras riquezas.

Expulsamos a los españoles. Corrimos a los franceses. Derrotamos a los norteamericanos en 1938 con el liderazgo del General Cárdenas.

En este momento, en el 2013, a lo largo y ancho de la república, está construido un gran movimiento de masas.

El poderoso movimiento de masas mexicano derrotará sin duda a los dos partidos vendepatrias que sostienen el aparato del Estado y rescataremos tierra, minas, playas y, el petróleo y la electricidad, seguirán siendo nuestros.

Que les quede claro a los priístas y panistas:

No seremos colonia norteamericana.

México seguirá siendo una nación libre y soberana.

 

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