A poco menos de un mes de celebrarse los comicios presidenciales en la República de Chile es segura la victoria de la izquierda llevando como candidata a la socialista Michelle Bachelet quien ya gobernó ese país de la América Latina durante cuatro años, de Marzo de 2006 a Marzo de 2010.

Ganando las elecciones y tomando posesión del poder de la República, Bachelet tendrá a su favor un escenario distinto al que tuvo tiempos atrás cuando llevó las riendas de esa nación que estremeció al mundo de 1970 a 1973 en el  gobierno de Salvador Allende.

¿Cuáles son los elementos del nuevo escenario que enfrentará Bachelet ya investida como Presidenta de la República y que a la vez son definitivos y determinantes para ganar las elecciones de este Noviembre que viene?

Cuatro hechos:

1.- La primera fortaleza que tienen las fuerzas que proponen la candidatura de Bachelet y que estará a su favor siendo presidenta es la rearticulación de una izquierda emergente que fue capaz de unirse con el propósito de asestar una derrota a la derecha que hoy gobierna el país con Sebastián Piñera como mandatario.

Chile tiene una rica historia en la lucha obrera y en el movimiento de izquierda. Fue el primer país del continente en dónde la izquierda conquistó la presidencia de la república por medio del voto ciudadano hace ya casi medio siglo, apenas once años después de la victoria popular cubana lograda por medio de la insurrección armada. El golpe de Pinochet la desangró pero no murió. Ahora se ha repuesto, está muy viva, logrando articular una fuerte alianza denominada “Nueva Mayoría” que agrupa a los partidos Socialista (PS), Comunista (PCCH), por la Democracia (PPD)  y Movimiento Amplio Social (MAS), cuyo frente político que ha registrado la aspiración de Bachelet, está arriba con más de treinta puntos respecto de Evelyn Matthei, candidata de la derecha y de los residuos pinochetistas que no se resignan a morir.

2.- El segundo hecho que influye en la elección y será un gran apoyo para el gobierno que presidirá Bachelet, es el poderoso movimiento social de masas que durante un largo tiempo se ha movilizado contra las políticas neoliberales, en particular, opuesto al sistema educativo que niega la enseñanza pública y su componente más importante que es la gratuidad de este derecho  para las amplias masas de la población.

En este sentido, la candidata Bachelet está proponiendo una profunda transformación en la enseñanza que sería de las primeras acciones emprendidas en los primeros cien días de su gobierno, con la añadidura, de que está ofreciendo hacer cambios radicales en la Constitución chilena que favorezcan a los trabajadores y salvaguarden los intereses de la patria.

3.- El Partido Comunista de Chile es uno de los que forman la gran alianza que apoya a Bachelet y es parte de la agrupación “Nueva Mayoría”. Esto no es menor. En el pasado inmediato los comunistas estuvieron siempre en la oposición a Bachelet, a Bachelet candidata y a Bachelet presidenta. El Partido Comunista es el más experimentado de la nación chilena, el más antiguo, muy metido en el movimiento obrero, hoy, todavía, es la entidad que controla la Central Unitaria de Trabajadores, la organización sindical más grande del país.

Seguramente el Partido Comunista de Chile estará en el mando ocupando ministerios. Este hecho le dará otra categoría y otra calidad al gobierno que presidirá Bachelet. Es decir, el movimiento obrero chileno estará de cuerpo presente en el nuevo Estado del país sudamericano. Esta circunstancia, acercará más al nuevo gobierno de izquierda en Chile con el modelo socioeconómico emergente en la  América Latina.

4.- Una cuestión fundamental que contribuye a la inminente victoria de la izquierda chilena así como a la gestión que encabezara Bachelet sin duda es el salto histórico que se ha generado en la mayoría de los países del subcontinente.

Brasil, Uruguay, Bolivia, Argentina, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Cuba y varios países de la comunidad caribeña, promueven un modelo que se sale de los dictados de Washington y que está resolviendo tanto los problemas nacionales como sociales de estas naciones y, que, ya en conjunto, se puede afirmar que forman parte de un proceso que se llama Revolución Latinoamericana.

Al ganar la izquierda el poder en Chile y construir un tipo de gobierno diferente al de la derecha, se fortalecerá y enriquecerá el proceso democrático y progresista de la América Latina.

Con la victoria popular chilena el próximo mes y la constitución de un gobierno de izquierda, la revolución en marcha, protagonizada en  esta región continental, será sin duda, más fuerte.

 

 

 

Anuncios