Conferencia sustentada el sábado 9 de octubre de 1999 en la plaza principal de Tepic, Nayarit, México

TERCERA PARTE

El Che ponía el ejemplo.

El Comandante de la Revolución, el Director del Banco Nacional, el Ministro de Industrias, el alto dirigente político del partido gobernante, combinaba estos elevados cargos, agarrando el machete para cortar caña o acompañando a los estibadores cargando costales en los muelles y también en los centrales azucareros.

En el Trabajo Voluntario, el Che no sólo desarrolló la teoría, por su incidencia e impacto en la economía, sino iba a la vanguardia, haciéndolo y practicándolo personalmente.

La Emulación sobresale entre las aportaciones del Che.

La Emulación o competencia para producir o rendir más en la productividad, también sólo se puede aplicar si las grandes masas han adquirido una potente conciencia política.

Sin conciencia revolucionaria, un pueblo no puede emular, no puede competir.

La Emulación en el trabajo fue definida por el Che como uno de los grandes escudos y defensas de la revolución.

La moral revolucionaria, la ética política revolucionaria no escapó a los aportes del Che.

 Sobre esto escribió y fue ejemplo.

Nos deja otra forma de hacer política, otro modo de gobernar.

De la Revolución Cubana y del país, sólo tomó lo indispensable para la sobrevivencia de él y su familia.

La riqueza personal nunca le importó.

Dejó sus cargos en el gobierno, en la dirección del ejército y del partido para ir a luchar a otras tierras del mundo, orgulloso de que no dejaba nada material ni a su mujer ni a sus hijos, le alegraba, dijo, que así fuera, porque el Estado popular y democrático de Cuba les daría lo suficiente para vivir y educarse.

Este es un gran ejemplo que a la humanidad deja el Comandante Guevara.

Los gobernantes del futuro en el mundo tendrán que ser como el Che. Los gobernantes de Nayarit y de México, del futuro, tendrán que ser como el Che.

No nos cabe ninguna duda de ello.

El Che combatió el culto a la personalidad.

 Tenía muy claro el concepto acerca del papel del individuo en la historia.

El individuo nunca está por encima de las masas.

El individuo que se aparta de las masas y del pueblo, es nada, es  nadie.

Las masas son las que hacen la historia.

Las masas son las que hacen las revoluciones.

La clase obrera va a la vanguardia de las masas en un proceso de transformaciones radicales cuyo destino es el socialismo y el comunismo.

Estos principios nunca se apartaron del Che, en ningún momento.

El individuo, el conductor político es parte de lo colectivo. La dirección colegiada, en todos los niveles, fue un valor impulsado con fuerzas por él. En Cuba, en El Congo, en Bolivia, siempre combatió contra el culto a la personalidad.

En Bolivia no llegó a imponer nada. A pesar de su ya alcanzada estatura universal. Con toda la modestia y humildad del mundo, se puso allí a las órdenes del partido de la clase obrera boliviana. Aunque, tal gesto y actitud, el pequeño Monje nunca lo entendió. Y es que el Che, como discípulo de Martí se guiaba por la máxima del apóstol de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”.

Su lealtad a Fidel no tuvo límites. Siempre guardó un sobresaliente reconocimiento y admiración al liderazgo de Fidel. Las supuestas discrepancias entre ambos sólo aparecen en la tenebrosa mente de los imperialistas.

Aquel 9 de octubre de 1967, el último pensamiento del Che fue para Fidel.

¡Cuánta hermandad!

¡Cuánto compañerismo!

¡Cuánta comunión de ideales entre dos dirigentes universales!

El Che fue un impulsor de la unidad. De la unidad del pueblo y del partido. El partido como vanguardia del proceso. Aquí, jamás se apartó de la teoría leninista.

En el contexto de la revolución, colocó siempre a la clase obrera a la vanguardia. Pero, la vanguardia de esa vanguardia era y es el partido. Al partido deben pertenecer  los mejores, dijo el Che.

Hoy, el Partido Comunista de Cuba es el eje en torno del cual gira el pueblo cubano. El Che tiene méritos en esta sólida unidad alcanzada.

Cuba estuvo y está en la mira del imperialismo. El Che sintió la enorme responsabilidad de contribuir a la defensa de la Revolución Cubana. Analiza la posibilidad de abrir otros frentes. Cree que él puede contribuir en esa inmensa tarea.

Abandona Cuba el 1 de Abril de 1965.

“Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos”, dice a Fidel en la histórica carta que 6 meses después lee el jefe de la Revolución. En el Congo combate al lado de los patriotas. Aunque su objetivo era luchar en la tierra que lo vio nacer, Argentina, los primeros días de Noviembre de 1966, comenzó su epopeya guerrillera en las montaña de Bolivia.

¿Qué otra razón impulsa al Che a dejar Cuba y por qué decide Bolivia?

Sentía la necesidad de ofrecer un vivo y fresco ejemplo de internacionalismo al pueblo cubano. La conciencia internacionalista era indispensable en la forja de los escudos y defensas de la revolución. Así, en Angola los cubanos llevaron siempre en su mente el ejemplo del Che. En Etiopía, igual. Así, en cada cubano que cumple misiones internacionalistas en cualquier parte de la tierra, lleva en su mente el ejemplo vivo del Che internacionalista y desprendido.

Otra razón, fue que habría que crearle otro frente al imperialismo, distraer su atención , que, así, la Revolución Cubana pudiera tener algún respiro.

El Che escogió a Bolivia por las condiciones objetivas y subjetivas existentes en el país, el estado de pobreza y las profundas contradicciones sociales que allí se daban, pero, también, por la posición geográfica estratégica que Bolivia tiene; cinco países sudamericanos tienen fronteras con esta nación, entre ellos Argentina, y no tiene salida al mar, ésta, condición a favor del Ejército de Liberación Nacional y para el desarrollo de la guerra popular.

El imperialismo lo siguió y persiguió, cercándolo, hasta liquidarlo físicamente. El Che sabía que sólo la victoria popular podía garantizar la paz en Bolivia y en toda América del Sur. Con él al frente no había ninguna posibilidad de “negociar” la paz. Era y es un revolucionario completo, del que mucho debemos aprender.

¿Cuáles son las reflexiones que debemos hacernos de la rica, intensa y productiva vida de Ernesto Guevara?

¿Cuáles son las enseñanzas que nos deja a su paso por Guatemala, Cuba, El Congo y Bolivia?

Primero: La revolución no se importa ni se exporta.

La revolución deben hacerla los obreros  y campesinos en el país en que viven, conducidos por su organización de vanguardia política. La revolución surge de las entrañas mismas del pueblo, cuando las condiciones de pobreza y miseria lacera a la mayoría de la población y hay conciencia en sectores importantes de la sociedad. Ningún país puede decir que va a llevar su proyecto a otro, como tampoco ningún país puede decir que va a implantar el proceso que otro país ha vivido y vive. La revolución, pues, no es exportable ni importable.

Segundo: Los monopolios han globalizado su dominio e todo el mundo. Tanto la dependencia cuanto la pobreza están globalizadas. Aun cuando la consigna de “Proletarios de todos los países, uníos” es correcta, y ella nos lleva a plantearnos la globalización de la distribución equitativa de la riqueza, tal y como lo ha venido planteando el Comandante Fidel Castro, aun cuando esto es cierto y válido, también lo sigue siendo que cada país tiene su historia y grado de desarrollo. La teoría del desarrollo desigual de los pueblos, interpretada y explicada genialmente por Lenin, sigue vigente y es una ley histórica y sociológica que no podemos violar.

Esto es, si como estrategia es válido decir que el socialismo se implantará en todo el mundo, incluyendo a los Estados Unidos de Norteamérica, también lo es que tácticamente, no podemos ni debemos decir que la revolución hay que plantearla al mismo ritmo y al mismo tiempo en todos y cada uno de los países que componen el globo terráqueo. Este sería un craso error. Un error del tamaño del mundo.

Tenemos que seguir respetando y tomando en cuenta la teoría del desarrollo desigual de los pueblos, y no caer en la posición troskista que la negaba.

Tercero: La revolución socialista y comunista debe ser conducida por la clase obrera. Los campesinos nos merecen respeto. Los indígenas nos merecen respeto. Los estudiantes nos merecen respeto. Son aliados de la revolución. Pero, los obreros, la clase obrera, con su ideología y filosofía, es la única destinada a conducir y ser vanguardia en el proceso de las grandes transformaciones sociales, políticas y económicas.

Jóvenes;

Nayaritas:

El Che nunca pensó en su persona, jamás pensó en él. Siempre pensó en los demás. Luchó por los demás. Cuando el hombre de toda la tierra piense y luche por los demás, en ese momento asistiremos o estaremos entrando a la etapa de la liberación definitiva de toda la humanidad, como lo demostró y por lo que luchó siempre el Comandante Guevara.

Jóvenes: Lean al Che; estudien al Che; sigan el ejemplo del Che.

El cheguevarismo es ciencia.

Un amigo mío ingenuo me dijo, cuando lo invité a este sencillo homenaje: “¿Ya se van a levantar en armas?”.

No nos vamos a levantar en armas. Esa forma de la lucha siempre la han determinado las clases que detentan el poder y se oponen sistemáticamente a los cambios democráticos. Eso lo decidirán nuestros enemigos históricos y no nosotros cuando cierren todas las vías de la lucha pacífica y legal.

El cheguevarismo, como el marxismo, el leninismo y el fidelismo no es receta, es guía para la acción.

Gracias al Frente Estudiantil Socialista, gracias al Movimiento Electoral del Pueblo por haberme invitado y tener la posibilidad de exponer estas ideas.

Gracias a todos los presentes por venir y haberme escuchado.

Permítanme que termine repitiendo la consigna que al mundo lanzó el comandante Ernesto Che Guevara:

¡Hasta la victoria siempre!

¡Hasta la victoria siempre!

¡Hasta la victoria siempre!

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