El Presidente Nicolás Maduro ha anunciado que el salario mínimo en Venezuela alcanzará en el mes de Noviembre próximo la cantidad de 4 mil 110 Bolívares equivalentes a más de 24 mil pesos  para ser exactos 24 mil 660 pesos mexicanos el más alto en América Latina y el Caribe.

¿Y en México? ¿Cuánto es el salario mínimo en nuestro país? 2 mil pesos al mes. ¿Para qué sirven 2 mil pesos al mes? Para comprar muy poco, casi nada. Si te metes con esta cantidad en la bolsa a una de las grandes tiendas del neoliberalismo (leáse CAPITALISMO SALVAJE) como Wall Mart, saldrás sólo con un tambachito de mandado y sin un solo quinto ya en la cartera.

La diferencia es abismal. ¿La causa? Muy sencilla de explicar. Allá, en Venezuela, gobiernan los trabajadores. Mientras, aquí, en México, manda la oligarquía, esa clase parasitaria que sólo piensa en el dinero, que tiene como a su único dios al dinero. Esa es la causa. Para qué le damos más vueltas.

Necesitamos quitar a estos oligarcas del gobierno y del poder, para que los trabajadores mexicanos alcancen salarios mínimos dignos, suficientes, que les alcance para solventar sus necesidades más elementales, comenzando por surtir bien la despensa familiar y tener los alimentos indispensables que nutran satisfactoriamente a todas las familias radicadas en este territorio que lleva por nombre México.

Por eso, nomás por eso, los burgueses atacan tanto al gobierno de Venezuela. Por eso, nomás por eso, Televisa y su conductor estrella López Doriga se dan gallo, atacando un día y el otro también, al gobierno revolucionario de Venezuela.

El gobierno de Venezuela está al lado de los obreros, de los campesinos, de los trabajadores venezolanos en general. De ahí, ese salario mínimo digno a favor del pueblo trabajador de Venezuela, acordado por el gobierno popular y democrático, encabezado por un Presidente de origen obrero, que fue líder obrero y que está formado en la filosofía de la clase obrera venezolana, que se llama Nicolás Maduro Moros y que está al frente (aquí, creo, es válida la redundancia), del movimiento obrero de su país.

Es, justamente, lo que ocupamos en México: Un Presidente de la República de origen obrero, que se inspire y guie para gobernar en la filosofía de la clase obrera mexicana, que forme un aparato de Estado, al servicio de los trabajadores de este país.

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