“Sólo me viene la palabra vergüenza. Es una vergüenza”, dijo Su Santidad el Papa Francisco, refiriéndose a la tragedia ocurrida en la Isla de Lampedusa, que deja un saldo hasta el momento de 200 muertos y 150 desaparecidos.

Tal declaración la hizo el Santo Padre en el Santuario de Asís, considerado Patrimonio de la Humanidad, estando presente en primera fila en esta misa oficiada por el líder de la iglesia católica, la alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini.

El Papa Francisco, añadió:

  • “Hablando de crisis, hablando de la inhumana crisis económica mundial, que es un síntoma grande de la falta de respeto por el hombre, no puedo dejar de recordar con gran dolor las numerosas víctimas del enésimo trágico naufragio ocurrido hoy cerca de Lampedusa”
  • “Debemos rezar juntos por quienes han perdido la vida, hombres, mujeres, niños y por los familiares y por todos los refugiados”
  • “Invito a unir los esfuerzos para que no se repitan tragedias similares”.
  • “Sólo una decidida colaboración de todos puede ayudar a prevenirlos”.

Lampedusa se ubica a 205 kilómetros de la isla italiana de Sicilia y a 113 de las costas de África.

En Julio pasado, el Papa Francisco, en este mismo sitio, había dicho:

  • “Hago un llamamiento contra la globalización de la indiferencia”.
  • “¿Quién de nosotros ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas, de todos aquellos que viajaban sobre las barcas, por las jóvenes madres que llevaban a sus hijos, por estos hombres que buscaban cualquier cosa para mantener a sus familias?”
  • “Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto. La ilusión por lo insuficiente, por lo provisional, nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros, nos lleva a LA GLOBALIZACIÓN DE LA INDIFERENCIA”
  • “¿Quién es el responsable de la sangre de estos hermanos? Ninguno. Todos respondemos: Yo no he sido. Serán otros. ¿Quién de nosotros ha llorado por la muerte de estos hermanos y hermanas, de todos aquellos que viajaban sobre las barcas, por las jóvenes madres que llevaban a sus hijos?”
  • “La ilusión por lo insignificante nos lleva hacia la indiferencia hacia los otros”.

La alcaldesa de Lampedusa, Giusi Nicolini, estuvo en primera fila en esta misa papal celebrada en el Santuario de Asís, que había entregado una declaración al primer ministro italiano Enrico Letta, en los siguientes términos:

  • “El mar está lleno de muertos”
  • “Venga aquí a mirar el horror a la cara”
  • “Venga a contar los muertos conmigo”
  • “¿Cuán grande tiene que ser el cementerio de mi isla?”

Esta tragedia donde murieron 200 personas y 150 están desaparecidas es por el naufragio de una barca. No era el primer accidente. De 1990 a la fecha se han registrado aquí 8 mil muertes por naufragios. En el 2011, hubo 2 mil 700 muertes.

De ahí, pues, el llamado de Su Santidad el Papa Francisco. Esto debe cambiar. A la voz de ya. Es un asunto del sistema, bautizado por el Santo Padre, con el nombre de CAPITALISMO SALVAJE. Esta es la estructura que debe transformarse por otra, superior, capaz de crear una superestructura que eleve al ser humano y lo haga ser solidario y cooperativo con sus semejantes. Es, justamente, el oportuno llamamiento hecho por el Papa, ante el monumento a San Francisco de Asís, mismo que compartimos plenamente y lo hacemos también nuestro.

Anuncios