—–Sí atacas a Mancera le ayudas al PRI. Te ubicas al lado de Peña Nieto.

—–Sí te pones contra el Jefe de Gobierno de la ciudad de México, contribuyes a que la izquierda pierda la plaza y  sea recuperada por la derecha.

Estos comentarios son muy recurrentes y están a la orden del día, a raíz de los acontecimientos por la salida de la CNTE del Zócalo capitalino y de la declaración del gobernante del Distrito Federal, ampliamente difundida en el periódico La Jornada, respecto a que se impedirá que el magisterio ingrese otra vez a dicho espacio para continuar desde allí su lucha por derogar la legislación de la llamada Reforma Educativa.

Soy de los que piensan que no es necesario esperar los próximos comicios. La plaza está ya entregada sin necesidad de elecciones. Mancera ya la traspasó. La capital del país está ya en poder de Peña Nieto. La ciudad de México es territorio enriquista-priísta. Por cierto, no les costó mucho trabajo. Peña Nieto la tomó sin despeinarse el copete.

Históricamente, es de los sitios que con mayor facilidad se han recuperado, en un abrir y cerrar de ojos. Se logró vía la capitulación del gobernante. Sólo que aquí, en este caso, sin oponer resistencia ni condiciones.

EL MANDATO DE LOS ELECTORES

Lo peor, es que sigue la manipulación del gobernante de la capital. Cree que los mexicanos no sabemos leer y escribir. Pretende justificar la represión contra el magisterio, manejando un discurso pseudoizquierdista. Insiste que el gobierno que encabeza es popular.

La acción violenta del pasado fin de semana contra la Coordinadora dice todo lo contrario. Niega por completo el mandato que le depositaron los electores. La orden que le dio el voto popular a Mancera, fue precisamente el de respetar todos y cada uno de los derechos consagrados en la Constitución, figurando aquí, de manera sobresaliente, la garantía de manifestación y protesta, mismas que, cualquier ciudadano de este país, incluyendo la CNTE, lo puede ejercer en el Zócalo de la ciudad de México.

Los hechos allí están. La realidad es como es y no se puede inventar.

La Coordinadora fue quitada del Zócalo por medio de la violencia y la represión pisoteándose el sagrado derecho a la manifestación, cuya prerrogativa está por encima de las ceremonias del grito y del desfile militar.

 Los gobernantes son los primeros obligados en acatar, defender y garantizar el derecho de manifestación. Eso no ocurrió en este caso. Fue todo lo contrario. El gobierno (el federal y el local) pisoteó hasta con saña este sagrado derecho que la Carta Magna nos ha otorgado a los mexicanos sin excepción.

—–No hubo muertos, vocifera con vulgaridad el peñanietismo-mancerismo.

¿Tiene que haber muertos para decir que fue represión y qué se usó la violencia de Estado contra las masas que protestan?

La cuestión aquí fue la violación flagrante del derecho constitucional a la manifestación, amén de todos los abusos y atropellos a los derechos humanos que se registraron en el condenable operativo contra la multitud de educadores concentrados en la Plaza de la Constitución de nuestra capital.

¿SE VEN FEOS LOS MAESTROS EN EL ZÓCALO?

El Zócalo no es de Mancera, tampoco de Peña Nieto.  El Zócalo es de todos los mexicanos.

¿Acaso las maestras y maestros de la CNTE no son mexicanos? ¿Son extranjeros? ¿Son extraterrestres?

Aún si fueran extranjeros y extraterrestres, también tendrían el derecho a manifestarse en este espacio. El Zócalo de la ciudad de México, debería ser considerado patrimonio de toda la humanidad.

¿Qué los maestros en el Zócalo afean la ciudad?

¿No es más feo que millones y millones de mexicanos no tengan acceso siquiera a un mendrugo de pan para mitigar el hambre, culpa a esas políticas criminales aplicadas por este gobierno hoy en manos del PRI, ayer en manos del PAN y anteayer aplicadas por este mismo PRI?

¿No es más feo para la ciudad de México y para todo el país que casi 10 millones de compatriotas no conozcan ni la o por lo redondo, por culpa de estos gobernantes salidos de las filas de estos dos partidos?

Estos gobernantes del PRI y del PAN sí se han hecho merecedores no de la represión, pero si de la condena y sanción porque con sus políticas antipopulares y antinacionales, están matando de hambre al pueblo y cometiendo delito tras delito porque muchos mexicanos pierden la vida por no tener acceso a los medicamentos más elementales.

EL JEFE DE GOBIERNO NO ESTÁ POR ENCIMA DE LA CONSTITUCIÓN

Quién llevó a los maestros al plantón del Zócalo y a las calles de la capital del país, así como a las plazas y avenidas de todos los rincones de la República, es, precisamente Peña Nieto. Él es el único responsable de la gran movilización social existente en el país. En todo caso, el juzgado debe ser el Presidente de la República y no los maestros de la CNTE que trabajan y luchan por salvar al país y darle vida a la nación entera.

¿Qué el gobierno de la ciudad de México, como dice Mancera, ya les asignó a los maestros,  el Monumento a la Revolución y no la Plaza de la Constitución, para que continúen su protesta y, por tal razón, se les impedirá que retomen el Zócalo?

¡Hállale! Ahora el gobernante de la ciudad de México está por encima de la Constitución, para decirnos en qué espacio tenemos que manifestarnos y protestar. Aquí se contradice. A La Jornada le declaró que el Zócalo no es de él.  Con tal expresión, está señalando (muy equivocadamente) que tiene jurisdicción sobre tal geografía.

Le recordamos al Jefe de Gobierno que el Zócalo de la ciudad de México es el corazón político del país, desde donde se irriga vida a todos los rincones del territorio nacional. Y hoy la vida de México, está garantizada por el trabajo y la lucha del magisterio nacional, en cuya vanguardia, indiscutiblemente, está la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, organización de masas que cuenta con todo el apoyo del pueblo de México.

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