Proteger nuestros ríos, es un deber que alcanza el rango de vivir o morir. Nayarit tiene varios que son gran orgullo de quienes aquí hemos nacido y radicamos. El Río San Pedro Mezquital, es uno de ellos. Está amenazado;  seriamente amenazado; amenazado de muerte.

Los gobiernos federal y estatal tienen el proyecto de construir sobre su cauce la Presa de las Cruces. Existe una fuerte oposición de la población nayarita, particularmente, la que reside en los municipios de Ruiz, Rosamorada, Tuxpan y Santiago, para que la perniciosa y criminal obra no se lleve a cabo.

Aunque, se debe decir, la protesta e inconformidad alcanza y se manifiesta en las dieciséis municipalidades restantes, donde se incluye Tepic, la capital, ya que el daño llegaría a todos los rincones de la entidad.

Incluso, esta lucha que se opone radicalmente a que la Presa de Las Cruces no se construya, rebasa las fronteras de Nayarit, para ser, también ya, una exigencia nacional, hasta continental; añadiendo que, en todo el mundo, aparecen asociaciones de ambientalistas, protectoras del entorno natural, que se han solidarizado y han hecho suya esta lucha y,  que, por consecuencia, están diciendo NO a la construcción de esta obra en suelo nayarita.

LAS RAZONES DEL NO

¿Por qué la oposición a construir la Presa de Las Cruces sobre el Río San Pedro Mezquital?

  • Porque desaparecerían muchos agostaderos y quedarían invadidas muchas hectáreas de tierra hoy por hoy destinadas a la producción de cabezas de ganado;
  • Porque se perderían infinidad de acuíferos por falta de recarga;
  • Porque se registraría una enorme reducción de sedimentos y nutrientes, así como se generaría la salinidad de las tierras, por tanto, habría una extraordinaria pérdida de superficies cultivables, hoy, aprovechadas en la siembra de alimentos para la población de Nayarit y del país, sin menoscabo, de aquellos volúmenes  de cosechas para la exportación.
  • Porque se perdería la gran riqueza que representan los manglares, afectándose así, los ciclos reproductivos de muchas especies que están en el comercio tanto de Nayarit como del país; no debemos olvidar jamás que los manglares son las incubadoras del mar donde allí justamente se reproducen muchos mariscos;
  • Porque habría irreversibles modificaciones en la composición del agua salobre, cuyos impactos, serían mortales en los cultivos del ostión;
  • Porque, indudablemente, habría mayor riesgo de inundaciones en los nuevos asentamientos que, con seguridad, se edificarían sobre el cauce seco;
  • Porque sería inevitable la inmigración de mano de obra foránea para la construcción de la presa y, ello, daría pie a posibles conflictos sociales en las comunidades de la región;
  • Porque los sitios sagrados de nuestros amados indígenas coras, huicholes, tepehuanos y mexicaneros, quedarían bajo las aguas que cubrirían todo el vaso, por la construcción de la presa;
  • Se estima que sin las crecidas del río, cada año se registrarían pérdidas del orden de los mil 300 millones de pesos, afectándose 12 mil empleos directos, en los sectores agredidos que serían: el agrícola, el pesquero, el pecuario y el sector turístico.

UN DEBATE ABIERTO

El proyecto hidroeléctrico “Las Cruces” es una grave amenaza. Pone en riesgo la riqueza ambiental, cultural y productiva de los pueblos de la cuenca del Río San Pedro Mezquital y de Marismas Nacionales.

Los nayaritas no olvidamos los devastadores efectos de la presa de Aguamilpa.

Grandes sectores de nuestra población, están demandando a la Comisión Federal de Electricidad y al Gobierno del Estado de Nayarit, el pleno derecho a la información y exigen un debate público, abierto a todos, sobre los impactos reales del proyecto aquí expuesto.

Nuestros indígenas, no exageran cuando afirman con la sabiduría que los caracteriza, que oponerse a la construcción de la Presa de las Cruces, es una obligación y un deber de todos los que aman la vida, porque aquí, es defender el río, los lugares sagrados y las marismas nacionales.

 De ahí, pues, que los nayaritas y los mexicanos, queremos seguir viendo el último río libre de la Sierra Madre Occidental: el Río San Pedro Mezquital, único que no tiene construida presa sobre su cauce y generosa cuenca, donde, justamente, hay  que decirlo con orgullo, se asientan las tierras más fértiles de México y aparece el manglar más extenso de la costa del Pacifico.

 

 

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