Paseo de la Reforma fue el sitio. Lo cubrieron miles y miles y miles. La retaguardia no podía despegar a la altura del Auditorio Nacional cuando los maestros que iban al frente ya habían llegado a la sede del Senado de la República. Varios kilómetros se cubrieron de multitudes bajo la dirección de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación que se han propuesto no dejar pasar lo que el gobierno llama reforma educativa.

No es solamente la capital del país el lugar donde el magisterio se moviliza. También en Ciudad Juárez, en Guadalajara, Cancún, Tepic, La Paz, Tuxtla Gutiérrez, Puebla, Veracruz, a lo largo y ancho de la inmensa república, los educadores se expresan en defensa de la enseñanza pública y a favor del derecho al trabajo inherente a la garantía de asociación sindical.

El México insurgente ha vuelto a caminar por calles, plazas, avenidas, zócalos, reclamando una transformación democrática en la vida del país, despegada de los grandes intereses de la oligarquía nacional y extranjera.

La dirigencia magisterial está pidiendo el veto presidencial a la Ley General del Servicio Profesional Docente, que es la que esclavizará al maestro mexicano y lo despojará de su derecho a la organización sindical y que abrirá las puertas de par en par a la privatización de la educación.

De igual modo, los líderes de la CNTE propusieron en la Secretaría de Gobernación, una mesa de trabajo con el Titular del Ejecutivo Federal, que permita ir hacia un gran debate en el cual participen todos los sectores de la sociedad mexicana y, se encuentre así, el camino para estructurar un sistema educativo nacional que sea la gran herramienta para construir la prosperidad de la nación.

Esta postura de la Coordinadora es madura y responsable. Es la posición de una organización de masas que lleva más de treinta años en el combate diario.

No es difícil interpretar que los líderes de la CNTE saben muy bien y tienen claridad en la necesidad de articular todos los movimientos y todas las banderas. El problema de la educación tiene que defenderse conjuntamente al petróleo y a la electricidad y que tenemos que juntarnos todos para salvaguardar estos elementos que nos pertenecen a todos los mexicanos.

 Aislados somos débiles, juntos, somos invencibles.

Las medidas del gobierno en el tema educativo, han llegado a los bolsillos y a las mesas de todos. Tanto dañan a la CNTE como al SNTE. Afectan a todos. Es lo que ha hecho arder la pradera. Trabajadores de la educación que toda su vida estuvieron con el sistema priista, luego de la aprobación de la Ley General del Servicio Profesional Docente, están convencidos que se ha lesionado su interés y, ahora, proclaman un cambio de rumbo para el país, y están en las calles, luchando, combatiendo, porque es el único camino.

 

 

 

 

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