La cuestión de las CANDIDATURAS INDEPENDIENTES, es un debate que hemos dado y vamos a seguir abordando, con planteamientos serios, responsables, pero ¿por qué no? con la pasión que incita el controvertido tema. El asunto no es menor. Tiene que ver con el presente y futuro del país y, también, del  Estado donde nací y radico, Nayarit; pero, para ser justos y apegarnos al método correcto, tenemos que partir de lo histórico, es decir, de nuestro pasado.

En términos de la práctica, debemos sostener,  que el régimen de partidos, tal y como lo hemos vivido y padecido, no ha sido el más eficaz, ni el más idóneo, ni el más acertado para México y, por consecuencia, para Nayarit.

LA PARTIDOCRACIA

Este modelo de partidos, el único hasta el 9 de agosto de 2012 por la introducción que se le hace a la Constitución nacional de la figura de las candidaturas independientes, le ha servido a una minoría. Allí está la cruda realidad.

La gran mayoría no accede a los beneficios a que tiene derecho. En las grandes masas mexicanas y nayaritas, hay pobreza, miseria, hambre, analfabetismo, ignorancia, exclusión política y pérdida de soberanía.

Al grado tal, en la entrega de la patria al capital foráneo, que esta impuesta, antidemocrática, soberbia y burocrática partidocracia, ahora, con el asunto del petróleo,  la electricidad, la llamada reforma educativa y cargar IVA en alimentos y medicinas, de plano, nos quiere llevar como región del mundo, a ser una colonia de Estados Unidos de Norteamérica. Esos son los hechos, que nadie los puede rebatir.

ERROR DE ORIGEN

Hubo, aquí, un error de origen: los derechos políticos del pueblo mexicano se consagran en  la Constitución de 1857, misma que, en su artículo 35 puntualizó que aquellos tienen su punto de partida en el ciudadano, el cual, individualmente, tiene la prerrogativa de “asociarse para tratar los asuntos políticos del país”.

O sea, los derechos políticos del pueblo, partieron desde 1857, del ciudadano, no de los partidos.

La Constitución de 1917 refrendó el principio, redactando en el artículo 35, “son prerrogativas del ciudadano…asociarse libre y pacíficamente para tomar parte en los asuntos políticos del país”

Ni la Constitución de 1857 ni la de 1917, dijeron que el ciudadano mexicano tenía el derecho de tomar parte en los asuntos políticos del país, a través de un partido político.

SON TAMBIÉN FORMAS DE ASOCIACIÓN

 Tanto los partidos políticos como las candidaturas independientes, son formas de asociación. Eso es innegable. Un candidato independiente se asocia con la ciudadanía que lo escucha y acude a su llamado votando por él, igual, que ocurre con el aspirante registrado por un partido político.

La inercia nos arrastró tanto, que llegamos a construir la cultura que sólo por la vía de los partidos se accedía al poder. Así fue como se llegó décadas después del Constituyente de Querétaro  a la redacción del 41 constitucional, contrariando, incluso, el principio superior del artículo 35 que venía desde 1857. El 41 constitucional en 1917, quedó sumamente lacónico. No  contempló, obviamente, la vía de los partidos para la participación política del ciudadano. Después, por ser del interés de la clase dominante, el régimen de partidos, erigida en una absurda partidocracia mexicana, se convirtió en un instrumento para el control de los ciudadanos y de toda la sociedad, excluyendo a sectores sociales importantes a nivel de la república y las regiones.

Ahora, para avanzar a la democracia en todo el país, se tiene que combinar la figura de los partidos políticos con las candidaturas independientes.

INCONSECUENCIA DEL PAN Y EL PRD

Lo de las candidaturas independientes, no es un asunto coyuntural, como algunos, muy equivocadamente, lo están manejando. Es un asunto de principios de la democracia. Si los derechos políticos parten del ciudadano, éste, tiene el derecho de votar y ser votado, sin estar metido en la camisa de fuerza, que tiene que hacerlo, a través de la figura de un partido político. Sí a cualquier ciudadano, no le atrae ninguno de los partidos registrados y participantes en la contienda, no se le puede ni se le debe coartar el derecho de participar en la jornada como candidato independiente si esa es su decisión. Es un principio elemental de la democracia.

Fue una inconsecuencia el  voto en contra del PAN y el PRD en la sesión del Congreso de Nayarit donde se resolvieron las candidaturas independientes. Será una inconsecuencia si en los cabildos estos dos partidos votan contra las candidaturas independientes, las cuales, de acuerdo a una lógica muy elemental, están más cerca de la democracia que los partidos políticos.

Hacemos votos porque las candidaturas independientes en Nayarit sean aprobadas y aparezcan en la Constitución local, para luego, tratar el tema de su reglamentación en la ley, cuyo asunto se debe analizar en otro u otros comentarios especiales.

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