El Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, ha venido repitiendo que el problema de la iniciativa presidencial en materia petróleo y electricidad, no lo es tanto el artículo 27 constitucional, sino, el 28 de la misma Carta Magna.

El hijo del General Cárdenas, no analiza bien, no profundiza; su teoría es limitada; aunque comprendemos: el Ingeniero es hijo del mexicano más grande e ilustre de los últimos cien años, pero, nació en pañales de seda y eso cuenta y tiene que ver en la política, en la historia, en la ideología y en la filosofía.

LA PROPIEDAD NACIONAL ES LO SUPERIOR EN ESTE PAÍS

Por supuesto, que la estrategia del capitalismo neoliberal anidado en el PRI y el PAN, obediente ante las indicaciones que se dan desde la Casa Blanca, es liquidar el artículo 27 constitucional. Es el precepto que les preocupa. Es el que planteó, no es ocioso insistir, desde 1917, el régimen de la PROPIEDAD NACIONAL, siendo ésta, la PROPIEDAD NACIONAL, lo superior y lo más elevado en México, ya que, tal figura, involucra en calidad de propietarios, hoy en día, a 117 millones de personas que vivimos en este territorio que se llama México. Y aunque no esté escrito expresamente en la Constitución, por cuestiones de lógica histórica, esta propiedad es intocable, por tanto, nunca prescribe ni termina, es eterna.

Y, efectivamente, la PROPIEDAD NACIONAL tipificada en el artículo 27 constitucional, siendo superior a todo, está por encima, obviamente, de la propiedad estatal o pública y,  por supuesto, es todopoderosa y omnipotente; por tanto, la propiedad privada y la social, nunca han tenido ni podrán tener el poderío, por añadidura, ni tampoco la eficiencia de la PROPIEDAD NACIONAL. El único criterio de la verdad es la práctica y la práctica así lo demuestra desde 1938 hasta nuestros días de este año que corre, el 2013.

SIN TOCAR EL 27, NO SE LE PUEDE METER MANO, AL 28 CONSTITUCIONAL

Para meterle mano al 28 constitucional, tienen, primero, que cambiar el texto del, insistimos, intocable en materia de petróleo y electricidad, artículo 27 de nuestra Carta Magna. En éste, en el 27, está todo, aquí está el meollo del asunto, en el 27 está el principio y el fin. Aquí es, en el artículo 27, donde está planteada la estrategia de que el petróleo y la electricidad están bajo el dominio exclusivo de la nación, es decir, dicho de otro modo, petróleo y electricidad, tienen el carácter y el rango de PROPIEDAD NACIONAL, cuyos propietarios, somos 117 millones de mexicanos. Petróleo y electricidad son PROPIEDAD NACIONAL porque, tales conceptos,  están escritos expresamente en la Constitución. ¿Y quién puede estar por encima de 117 millones de mexicanos? La respuesta es obvia: nadie, absolutamente nadie.

Para admitir otra redacción del 28 constitucional donde se abran las puertas al capital foráneo en las distintas fases de la industria petrolera, primero, necesariamente, tienen que tocar lo intocable, que es, ni más ni menos, que la PROPIEDAD NACIONAL, por consecuencia, lo que hemos expuesto con insistencia en comentarios anteriores, acabar en México, con la vía no capitalista del desarrollo, iniciada en 1917, cuya ruta, nos llevará y conducirá, inevitablemente, a una sociedad plenamente democrática.

LO QUE VENDRÍA DESPUÉS

Para el imperio y los dos partidos cogobernantes en México, el objetivo de fondo es terminar con la PROPIEDAD NACIONAL y borrar la vía no capitalista del desarrollo e implantar un modelo cien por ciento y absolutamente colonial, el cual, forme una conciencia nacional de fatal sometimiento y esclavitud despiadada, misma que sea el obstáculo histórico para que el cambio social en México se retrase el mayor tiempo posible, tal cual, ocurrió antes de 1810, período en el que nos llevamos más de cinco siglos de lucha ininterrumpida.

El Ingeniero Cárdenas, por tanto, está muy limitado en esta idea.

 

 

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