Las cartas están echadas. El neoliberalismo priista y panista, va por el petróleo y la electricidad. La propuesta está ya en el Senado de la República, cuya iniciativa fue armada y firmada por la Presidencia de la República. Ya antes, el partido que se identifica con el color azul, había presentado la suya en la misma línea. Se pretende tocar lo intocable: el artículo 27 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

ESTE ES UN ASUNTO HISTÓRICO

El petróleo y la electricidad, es un asunto histórico; no es un problema de aventurerismo legislativo y parlamentario. Ni el Presidente de la República, ni los senadores, ni los diputados federales, tienen facultades históricas para acabar con el artículo 27 constitucional, base de la PROPIEDAD NACIONAL. Y, ésta, LA PROPIEDAD NACIONAL, es lo que tiene más poder en este país. La PROPIEDAD NACIONAL, es lo más elevado que tiene México. Y, definitivamente, lo más poderoso y elevado que poseemos como mexicanos, es lo más rentable, tal y como se ha demostrado, a partir de aquel decreto que firmó el General Cárdenas, siendo Presidente de la República, aquel memorable 18 de Marzo de 1938.

¿Qué hubiera sido de México, si el petróleo y la electricidad no se ponen bajo el dominio de la nación?

Con seguridad, estaríamos entre los países más atrasados del planeta. Lo que somos como República, se lo debemos, fundamentalmente, a que el petróleo y la electricidad son PROPIEDAD NACIONAL.

EL MANDATO DEL PUEBLO YA SE DIO Y ESTÁ ESCRITO EN EL 27

Lo histórico, no sólo se refiere al pasado, sino, lo histórico es también presente y porvenir.

La Revolución Mexicana y el millón de mexicanos que entregaron su vida en ella y por ella, se dio, precisamente, para hacer el artículo 27 constitucional, el más importante de nuestra Carta Magna. Las revoluciones no se repiten, son únicas. La Revolución Mexicana la hizo el pueblo, todo el pueblo mexicano. El pueblo mexicano, todo, decidió, con aquél movimiento estallado el 20 de Noviembre de 1910, que el petróleo y la electricidad, estuvieran bajo el dominio de la nación; dicho con más claridad: el pueblo mexicano decidió con la Revolución de 1910, que el petróleo y la electricidad fueran propiedad de la nación. Ese principio, no puede ser cambiado, bajo ninguna consideración, por nadie. El dominio y la propiedad en materia de petróleo y electricidad es exclusiva de la nación, según el mandato del pueblo mexicano, perfectamente escrito en el artículo 27 constitucional. El mandato del pueblo ya se dio. La Revolución no se puede repetir. Lo que se haga contra ella es antihistórico; en el lenguaje de ahora, es fascismo y el fascismo fracasó con Huerta, Hitler y Pinochet. Por tanto, el artículo 27 de la Constitución, no se puede tocar, nadie lo puede tocar. El petróleo y la electricidad son de la nación, de nadie más.

Ningún particular puede intervenir en el petróleo y la electricidad, por mandato del pueblo mexicano y el pueblo mexicano somos 117 millones que poblamos esta región del planeta.

LA NACIÓN ES LO MÁS PODEROSO Y LO MÁS EFICIENTE

Nadie puede ser más poderoso y más eficiente que la nación. Eso se ha demostrado desde 1938 a la fecha. Y es elemental entenderlo, cualquier persona lo puede entender, porque la nación la componemos 117 millones de mexicanos. El poder de 117 millones de seres humanos es insuperable. La eficiencia que canalizan o concentran 117 millones de personas en este país, es superior a cualquiera, en términos de la generalidad y de lo concreto.

¿Qué particular o cual grupo de particulares, nacionales o del extranjero, podrían ser más poderosos y eficientes, que 117 millones de mexicanos?

La respuesta es elementalísima: nadie puede ser más poderoso y eficiente que la nación compuesta por 117 millones de mexicanos. El pueblo mexicano fue sabio al resolver así y redactar así el artículo 27 constitucional. El Constituyente de Querétaro fue sabio. Por eso, nadie lo puede cambiar, nadie lo puede tocar. El artículo 27 de nuestra Constitución es intocable, en la materia referida a que el petróleo y la electricidad, son propiedad de la nación. Más claro: el artículo 27 de nuestra Constitución no se puede tocar, porque allí está creada la PROPIEDAD NACIONAL y la PROPIEDAD NACIONAL es todopoderosa porque es eterna, por tanto, es intocable, es superior a todo; ni el Presidente de la República, ni los senadores, ni los diputados federales, mucho menos el imperio, le pueden meter mano. La PROPIEDAD NACIONAL en este país, México, es para siempre.

SI LOS SENADORES Y LOS DIPUTADOS TOCAN EL 27, DARÁN UN GOLPE DE ESTADO

Si los senadores y los diputados le hacen caso a quien está al frente del Ejecutivo Federal, y se atreven a tocar el 27, estarían dando un golpe de Estado y pasarán a la condición de criminales por haber cometido el delito de traición a la patria. Los mexicanos no vamos a permitir esta regresión. Vamos a luchar con todo. Pero, en el caso de consumarse el gorilazo legislativo,  estamos seguros, que más temprano que tarde, el pueblo de México restaurará la legalidad y, el petróleo y la electricidad, será, tal y como lo resolvieron las grandes masas de este país  en 1917 y  1938, propiedad de la nación mexicana, o sea, me atreveré a incurrir en una redundancia: el petróleo y la electricidad están en la figura de la PROPIEDAD NACIONAL, que es, superior, incluso, a la propiedad estatal, pero, éste, es un tema que debe tratarse con mayor profundidad.

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