Hugo Chávez es muy grande; grande entre los grandes. Es de los brillantes líderes de esta época. Su ejemplo perdurará por los siglos de los siglos. Entregó su vida por Venezuela, pero igual por la Patria Grande, América Latina.

Su ejercicio de gobierno, portando la investidura de Presidente de la República, se enfocó a salvaguardar el interés nacional, sabiendo él, que esa era la base para lograr el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo venezolano, a cuyo objetivo, se entregó por entero, en cuerpo y alma, logrando en este terreno, el social, extraordinarias conquistas.

Con la bandera de Bolívar, nunca dejó de pensar y  hacer por los pueblos de América Latina; dicha región, gracias a la acción de Chávez, actualmente, ya no es el patio trasero de los Estados Unidos de Norteamérica.

Su muerte dolió. Pero, está comprobado, que Chávez es para la eternidad, es y será el Comandante Eterno, El Comandante Invencible.

Construyó en Venezuela un Poder Popular, que es ejemplo para nuestros pueblos, los de América, pero, también, ese Poder Popular venezolano, es ejemplo para todos los pueblos del mundo.

El Poder Popular iniciado por Chávez, hoy, continuado por las masas venezolanas, es la plataforma, a través de la cual, este pueblo latinoamericano, construye su sistema socialista, salvación de los trabajadores venezolanos y de la humanidad.

Chávez, ya fallecido, se apareció por millones, ahora, por todos los confines de la tierra. Es eternamente de los venezolanos, pero también de los latinoamericanos, de los norteamericanos, de los canadienses, de los mexicanos, de los nayaritas y, en todo el mundo, también lo han hecho suyo.

Chávez es de esos líderes que guían e iluminan nuestro camino.

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