El pueblo de México fue el que hizo los grandes cambios, las colosales transformaciones en el sexenio revolucionario y democrático de 1934 a 1940.

El pueblo de México fue el que originó y logró la Expropiación Petrolera.

El pueblo de México fue el que produjo y consiguió la Reforma Agraria, creando un poderosísimo sistema ejidal.

El pueblo de México fue el que impulsó en el gobierno del General Cárdenas la educación popular, basada en la ciencia, en la democracia, en la historia, en valores humanos, colocando firmemente la plataforma para una educación humanista alejada por completo de la visión del mercado.

Entre parentésis, hay que decir que el mercado es ciego. Y lo que hace el mercado es fabricar una mentalidad en la clase rica, haciéndolos pensar sólo en la plata: “el dios de los ricos es el dinero”, repetía Hidalgo, por lo cual, con ese criterio, la clase dominante, le causa un gran daño al desarrollo general.

El líder del sexenio referido en este segmento fue el General Lázaro Cárdenas del Río, Presidente de México en este período.

El General Cárdenas, con su genialidad, lo que hizo fue interpretar el momento histórico y el anhelo de las grandes masas, que tenían amplios deseos de cambio.

Al hombre de Jiquilpan le tocó ejecutar lo que ya el Constituyente había plasmado en la Carta Magna en 1917 en la ciudad de Querétaro, siendo, ni más ni menos, la plataforma prográmatica de la Revolución Mexicana.

Al General Cárdenas le tocó llevar a cabo las aspiraciones y los anhelos de las masas mexicanas, del pueblo mexicano, que fue el que hizo la gesta histórica contra el régimen feudal.

El General Cárdenas era el pueblo de México, el pueblo de México era el General Cárdenas.

El General Cárdenas sigue siendo el pueblo de México, el pueblo de México sigue siendo el General Cárdenas.

Llega un momento en que así es, así ocurre, en todos lados y en todas partes: las personalidaes históricas, son históricas, precisamente, justamente, porque interpretan cientificamente, el momento histórico, el anhelo de los pueblos, el anhelo de las grandes masas. Así ha sido en todos los tiempos, en todas las latitudes, en todas las geografías, en cualquier rincón de la tierra, en cualquier nación ubicada en los continentes que forman el planeta

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