Cuba es el país más seguro del mundo. Allá están organizados los Comités de Defensa de la Revolución, conocidos popular y mundialmente como los CDR.

La gente puede caminar por el malecón de La Habana a muy altas horas de la noche, de madrugada y hasta el amanecer y no pasa nada, nadie te agrede ni te provoca, se vive una paz verdadera.

Las tareas de los CDR son combinadas. Combinan tareas civiles con tareas también militares. Son los ojos y los oídos de la Revolución.

Nacieron en un acto de masas. Fidel hablaba. Informaba de un viaje por los Estados Unidos de Norteamérica. El pueblo atento, escuchaba. De pronto, se oyen estallidos de bombas. La masa, tranquila. Se trataba de un acto terrorista montado por la CIA y el gobierno norteamericano. Fidel, preciso y oportuno, le comunicó a la muchedumbre que en adelante vigilarían con el pueblo organizado, metro a metro, todo el territorio cubano. En ese momento, empezaron a formarse lo que después se les llamó los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), estructurados cuadra por cuadra en ciudades y zonas rurales de la isla. Es la organización de masas más grande de Cuba. A ellos se debe la gran seguridad pública existente en esta zona del Caribe. 

Sus tareas son diversas. No se reducen solamente a la vigilancia y seguridad públicas. También abrazan consignas de tipo militar, aunque labores civiles las llevan a cabo y las cumplen al pié de la letra, sobre todo, en las áreas de la salud y educación.

Hasta el virus del sida logran controlar los CDR, ya no digamos otras áreas relacionadas con la salud del pueblo cubano.

Los CDR se han propuesto hacer de Cuba un jardín y lo han logrado. Han sembrado árboles y cultivado flores a lo largo y ancho del territorio isleño.

Sobretodo, en la vigilancia de la población, cuidándose a si mismo, los CDR juegan un papel fundamental logrando una extraordinaria seguridad pública, como ningun país de la tierra la tiene, en verdad.

Los Comités de Defensa de la Revolución nos dicen que la organización popular es el único camino para todo, más, para vigilarse a sí mismo, por ello, los grupos de autodefensa en México, cuyas estructuras son, de algún modo, como los CDR, son indispensables para alcanzar la seguridad en las poblaciones mexicanas.

El pueblo organizado todo lo resuelve. Con el pueblo organizado todo, sin el pueblo organizado, nada.

Estas estructuras, los grupos de autodefensa, las policías comunitarias, las Defensas Rurales, los Comandos de Vigilancia y los Comités de Defensa de la Revolución, son formas del PODER POPULAR que deben instaurarse en todas partes y en todos lados.

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