La política es el instrumento para guiar toda la actividad de los seres humanos en los cinco continentes, en todas partes, en absolutamente todos los sectores productivos y de la actividad económica y social, hasta para conducir a la familia y las relaciones de pareja.

No se exagera cuando se dice que la política determina hasta la forma de caminar de las personas.

No es igual el ritmo y los movimientos que hacía un esclavo al caminar, que un hombre que vive hoy en una patria liberada, en una patria socialista.

Hasta en eso tiene que ver la política. Hasta allá llega la política, sin exagerar.

El caminar de los cubanos es mucho más seguro y altivo que el caminar de los norteamericanos. Ni de relajo hacer comparaciones respecto al cadencioso caminar de cubanos y norteamericanos: los cubanos tienen una forma más elegante, más cadenciosa que los norteamericanos; y eso sólo lo da la libertad; los cubanos son libres; los norteamericanos están sometidos a un régimen de superexplotación y de megahumillación jamás visto en la historia universal.

La política, por consecuencia, no se puede separar, obviamente, del poder político, del poder del Estado.

Unas fueron las formas y los estilos de la política en la comunidad primitiva y muy diferente fue la política en el régimen de la esclavitud. De igual modo, la política se aplicó e interpretó de una forma en el esclavismo y, de distinta manera, en el feudalismo. Tal y como así, también, la política fue distinta en el feudalismo que en el capitalismo. Así, por lo consiguiente, una es la política en el capitalismo y, la política, es ya muy diferente en el sistema socialista. Cómo en el comunismo científico la política será superior, a la etapa del socialismo

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