El modelo mexicano, de conformidad al texto constitucional, plantea tres economías formales: la economía pública o estatal, la economía privada y la economía social.

Éstas, se sustentan o apoyan en los sectores que llevan el mismo nombre: el sector público, el sector privado y el sector social de la economía.

Tal cuestión, se define en el artículo 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En esta parte, tenemos que apegarnos y ajustarnos a la realidad y a los hechos: nuestro régimen político hace que la economía privada sea la dominante, la hegemónica, casi, casi, la única.

El sector privado —creen con ciego e irracional fundamentalismo los apologistas del neoliberalismo mexicano— es el motor del desarrollo, “es la gran panacea” dicen y vociferan a los cuatro vientos, siguiendo al pié de la letra la técnica goebbeliana, el teórico de la mercadotecnia nazi, que una mentira repetida miles de veces, termina por convertirse en realidad, porque es asumida finalmente por las masas.

Se equivocan. La realidad mundial nos dice otra cosa. El capitalismo, en su fase neoliberal, ha llegado ya a su último peldaño.

El capitalismo, en su espiral neoliberal, sólo carencias y dificultades y extraordinarias complejidades ha llevado a las grandes masas. Ya no tiene soluciones que ofrecer.

La economía pública o estatal, está al servicio y es un instrumento, una palanca de la economía privada.

La economía social, registra índices muy bajos. El sistema neoliberal, sea de color azúl o tricolor, no la toma en cuenta, la excluye, la ignora.

En el momento que aparece un proyecto de economía social, el mismo Estado, de inmediato le pone las cruces, tal cual si fuera el demonio mismo y lo bloquea hasta desaparecerlo y hacerlo volar en mil pedazos y hacerlo añicos.

La economía social, el sector social de la economía, es letra muerta en la Constitución. En los hechos y en la práctica, están excluídos del modelo económico mexicano, no aparecen ni son tomados en cuenta, en la agenda del sistema económico-político-social dominante en este país.

Para muestra un botón: estos gobiernos, azules o tricolores, quieren desaparecer el ejido y los sindicatos en México, piezas fundamentales del sector social de la economía nacional.

La economía social, está excluída del modelo neoliberal mexicano. Error estratégico, error histórico. Una fuerte y poderosa economía social es el camino de México y, consecuentemente, de Nayarit. Ello, no implica, desaparecer las economías privada y pública. Entrelazadas, las tres, harían una poderosa economía nacional.

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