Cierta ocasión, un Camarada, muy estimado por mí, me decía que en Nayarit, había que rescatar lo que quedara de la hazaña de 1975.

Hay que recordar que aquel año, en este girón de la patria, se puso en jaque al sistema político mexicano.

Entonces, se logró que la gran e inmensa mayoría del pueblo, se pronunciara en las urnas por un proyecto distinto al capitalista, simbolizado y representado en aquel momento por el PRI-gobierno.

El pueblo abrazó, trabajó, se movilizó, se organizó y luchó por tener un gobierno popular y democrático, que aplicara un programa para sacar del estancamiento al Estado y desarrollar su economía con un sentido progresista, justo y humano.

Se quebrantó el proceso. El sistema se robó las urnas. Las boletas que contenían la voluntad del pueblo, quedaron en arroyos y ríos, para que desembocaran en las aguas turbulentas del mar, en el Oceáno Pacífico.

Retomando y regresando a lo de mi estimado Camarada, yo le respondí que lo que quedaba del 75, era todo, era todo el pueblo, porque el pueblo fue el gestor y el ejecutor de aquella batalla histórica.

Nuestra tarea, por tanto, es, sigue siendo y será hasta la eternidad, rescatar al pueblo de Nayarit.

El pueblo de Nayarit, como en 1975, tiene profundos sentimientos democráticos, progresistas y socialistas.

Tales ánimos, allí están, siguen allí, tan vivos o más vivos que nunca. Quien no crea, o piense lo contrario, se equivoca rotunda y garrafalmente. 

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