Abundemos un poco más en el tema de la actividad política.

El ser humano que practica y ejerce la profesión o la carrera de la política como ciencia, posee una gran y excepcional cultura, sabe mucho, está dotado y armado de amplios conocimientos.

Contrariamente, aquellos que ejercen la política para buscar solamente el enriquecimiento monetario personal y servirse egoísta e individualmente de ella, es decir, que son aventureros de la política, que son mercenarios de la política, que son politicastros, son personas que tienen grandes limitaciones de conocimientos generales, poca cultura y un nivel educativo inferior, se les podría y debería ubicar entre aquellos que sobreviven en el mediocre fango de la ignorancia.

El político que ejerce y practica la política como ciencia, está bien informado y es una persona que nunca deja de estudiar, es un investigador profundo, siempre está atento a los fenómenos y acontecimientos, no sólo de su comunidad, sino de su país, del continente y del mundo entero.

El político que aplica y ejerce la política como ciencia, está mirando siempre y en todo momento, hacia el porvenir, está viendo el futuro luminoso de la humanidad, se apoya en el presente, analizando la historia, el pasado, para proyectar un mañana feliz y lleno de alegría para todos los seres que viven en su república y en todo el globo terráqueo. Siempre está optimista, satisfecho, jubiloso y radiante, confiado al cien por ciento en el porvenir brillante de su patria y de todos los pueblos y naciones del planeta, confía en que, inevitablemente, un mundo mejor es posible, tal y como se exclama, se grita, se recita y canta en todos los rincones de los cinco continentes. 

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