El General Lázaro Cárdenas es el más grande Presidente, de los últimos cien años. En este lapso, y un poquito más, ningún otro se le iguala.

Su obra más grande es lo que la historia de México denomina la EXPROPIACIÓN PETROLERA. Aquí debemos apuntar que el General Cárdenas lo que hizo en el año de 1938, fue sencillamente, ejecutar un mandato de la Constitución, promulgada el 5 de Febrero de 1917, en la ciudad de Quéretaro, resuelta por el Constituyente que sesionó allí mismo, siendo éste, el símbolo de un millón de muertos, en la Revolución estallada el 20 de Noviembre de 1910.

El General Cárdenas fue el ejecutor del programa político de la Revolución Mexicana, cuyo ideólogo más destacado fue, sin duda, Flores Magón.

Este hombre, oriundo de Jiquilpan, se ganó el cariño de las grandes masas mexicanas, y está considerado como uno de los líderes históricos de México, que le sigue dando rumbo a nuestro desarrollo nacional.

Al dejar la Presidencia de la República y hasta su desaparición física, los trabajadores del país, de todos los sectores productivos, hacían, diariamente, fila en su residencia pidiéndole consejo y orientación para resolver sus pro0blemas; de igual modo, Lázaro Cárdenas, siempre estuvo presente con su opinión, en los grandes desafíos de la patria.

En su testamento, dado a conocer después de su funeral, se declara abiertamente a favor de las estructuras socialistas, como la solución definitiva para que todos los mexicanos, sin excepción de nadie, accedan a los derechos básicos que los seres humanos requieren para vivir.

El Poder Popular, por el que muchos mexicanos luchamos y que habrá de implantarse en México, no se puede concebir, sin la teoría y la practica heredada por este gran mexicano, recordado a cada momento por los trabajadores y todo nuestro pueblo

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