Se cumplen 60 años del Moncada.

Fue aquél 26 de Julio de 1953.

En Santiago de Cuba, al oriente de la isla, en el otro extremo de La Habana.

En la acción, ni Camilo ni el Ché estuvieron.

Puros jovenes. Mujeres también, como Haydé y Celia.

En la Granjita Siboney, se reunieron.

Fidel, el jefe, el brillante jefe.

Con dos relojes, uno en cada muñeca, para medir los tiempos milímetro a milímetro.

Tenía 27 años, los cumplía el 13 de Agosto.

Fue una victoria moral, no militar.

Allí arrancó la Revolución.

No la cubana, la Revolución de América Latina.

Hoy, el proceso está expandido, por todo el hemisferio.

Surgió un Chávez, un Evo, un Correa, un Daniel, una Cristina, una Dilma, un Lula, un Pepe Mujica, un Maduro y esto ya nadie lo para, ni el imperio más poderoso.

La moral y la dignidad de Cuba, se regó por todo el continente.

Ahora, hay muchos 26, por todos lados.

El socialismo enraizó.

 No por ser socialismo, sino porque la riqueza, producida por el pueblo, se reparte con justicia, que es el anhelo de todo ser humano.

A nadie le gusta que lo exploten.

 En la isla eso se acabó.

 La explotación del hombre por el hombre, desapareció.

Ese es el ejemplo. Los ojos del mundo están puestos allí.

Pero, hay cultura, hay educación, la mejor, de las mejores, eso le gusta al mundo y las porras a favor de la Revolución no se hacen esperar.

En fin, el camino de Cuba, es el camino de la humanidad.

Hacia allá vamos.

También aquí, en México.

A pesar de los burgueses, aunque no lo quieran. Eso, ya no tiene remedio. El capitalismo tronó.

 

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