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Severiano Ocegueda Peña es un gigante de la historia. Es de la talla de Pepe Mujica, el dirigente latinoamericano, que tiene la bien ganada fama, de ser el Presidente más pobre de la historia universal.

Cumple cien años de haber nacido. Su herencia es la moral, su alta moral, su elevada moral, su moral insólita, fuera de serie que, entre la pudrición que vivimos y padecemos, brota como la gran luz que guiará los pasos de Nayarit y del país.

Nos deja también su humildad, hoy tan necesaria, tanto para los de más edad, como para las nuevas generaciones.

Estamos celebrando el primer siglo de SEVERIANO OCEGUEDA PEÑA. Su herencia es inmensa, diríamos, no se puede cuantificar. Posee una virtud que nadie la tiene: unifica a todos, a pobres y a ricos, a creyentes y no creyentes, a gobernantes y gobernados, a explotadores y explotados.

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